El médico a palos (Moliere) - pág.5
Indice General
|
Volver
Página 5 de 30
Mire usted, aun no hace tres semanas que un chico de unos doce años se cayó de la torre de Miraflores, se le troncharon las piernas, y la cabeza se le quedó hecha una plasta. Pues, señor, llamaron a D. Bartolo, él no quería ir allá; pero mediante una buena paliza, lograron que se fuese. Sacó un cierto ungüento que llevaba en un pucherete, y con una pluma le fue untando, untando, al pobre muchacho, hasta que al cabo de un rato se puso en pie, y se fue corriendo a jugarla rayuela con los otros chicos.
Luc.
Pues ese hombre es el que necesitamos nosotros. Vamos a buscarle.
Mart.
Pero, sobre todo, acuérdense ustedes de la advertencia de los garrotazos.
Gin.
Ya, ya estamos en eso.
Mart.
Allí debaxo de aquel árbol hallarán ustedes cuantas estacas necesiten.
Luc.
¿Sí? Voy por un par de ellas(13).
Gin.
Fuerte cosa es, que haya de ser preciso valerse de este medio.
Mart.
Y sino todo será inútil(14). Ah! otra cosa. Cuiden ustedes de que no se les escape, porque corre como un gamo, y si les coge a ustedes la delantera no le vuelven a ver en su vida. Pero me(15) parece que viene. Si, aquel es. Yo me voy: háblenle ustedes, y si no quiere hacer bondad, menudito en él. A Dios, señores.
ESCENA III.
Ginés, Lucas.
Luc.
Fortuna ha sido haber hallado a esta mujer . Pero ¿no ves(16) que traza de médico aquella?
Gin.
Ya lo veo... Mira, retirémonos uno a un lado, y otro a otro, para que no se nos pueda escapar. Hemos de tratarte con la mayor cortesía del mundo. ¿Lo entiendes?
Luc.
Sí.
Gin.
Y solo en el caso de que absolutamente sea preciso...
Luc.
Bien... entonces me haces una seña, y le ponemos como nuevo.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
>>>
|