El enfermo imaginario (Moliere) - pág.32
Indice General
|
Volver
Página 32 de 57
Eso estaba bien en otros tiempos.
ANGÉLICA. -Los deberes de hija tienen un límite, señora, y no hay razón ni ley alguna que obligue a obedecer en todo ciegamente.
BELISA. -Eso quiere decir que no es que desdeñes el matrimonio, sino que quieres elegir un marido a tu gusto.
ANGÉLICA. -Y Si mi padre no quiere dármelo, al menos que no me obligue a casarme con quien no puedo amar.
ARGAN. -Perdonad esta escena, señores.
ANGÉLICA. -Cada cual lleva sus intenciones al casarse. Yo, que no quiero un marido sino para amarle de veras y hacer de él el objeto de mi vida, tengo que tomar mis precauciones. Hay quien se casa para libertarse de la tutela paterna y campar a su gusto; hay también, señora, quien hace del matrimonio un comercio, y quien se casa únicamente por los beneficios, enriqueciéndose a la muerte del marido y pasando, sin escrúpulos, de uno a otro sin más fin que expoliarlos.
BELISA. -Estás muy habladora... ¿ Qué es lo que quieres decir con todo ese discurso?
ANGÉLICA. -¿Qué he de querer decir más de lo que he dicho.?
BELISA. -¡Eres de una estupidez insoportable!
ANGÉLICA. -Si lo que pretendéis es obligarme a que os conteste una insolencia, os advierto que no lo vais a lograr.
BELISA. -¡Hay mayor impertinente!
ANGÉLICA. -Favor que me hacéis.
BELISA. -Tienes una presunción y un orgullo tan ridículos que da lástima.
ANGÉLICA. -Todo cuanto digáis será inútil, porque no he de abandonar mi discreción; y para que no os quede la esperanza de lograrlo, me voy.
ARGAN (A Angélica, que va a salir.) -Escúchame bien: o te casas con el señor dentro de cuatro días o entras en un convento. (A Belisa.) No te sofoques, que ya le ajustaré las cuentas.
BELISA. -Siendo mucho dejarte, hijo mío, pero tengo que salir a un asunto que no admite excusa.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-57
|