Los primeros hombres en la luna (Herbert George Wells) - pág.8
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-Espero que mi impertinencia...
-No hay tal cosa, señor; no hay tal cosa.
Nos miramos un momento. Lo saludé con el sombrero y le di las buenas noches: él me, contestó convulsivamente, y así nos separarnos.
Cuando llegué a la empalizada, me, volví, y le miré, alejarse. Su actitud había sufrido un notable cambio: parecía que cojeaba, iba todo encogido. Ese contraste con sus gesticulaciones y resoplidos de antes me parecieron patéticos, por absurdo que parezca. Le contemplé hasta que se hubo perdido de vista. Después, lamentando con toda sinceridad no haberme abstenido de mezclarme en lo que no me importaba, volví a mi casa y a mi drama.
Al día siguiente no le vi, ni al otro. Pero estaba muy presente en mi memoria, y se me había ocurrido la idea de que, como personaje cómico-sentimental, podría serme muy útil para el desarrollo de mi obra. Al tercer día se presentó a visitarme.
Durante largo rato me perdí en conjeturas sobre lo que podía haberle llevado a mi presencia. Inició conversaciones sin importancia de la manera más formal, hasta que, bruscamente, entró en materia: quería comprarme mi casita.
- Vea usted - me dijo;- no le hago el menor reproche, pero usted ha destruido un hábito mío, y eso me desorganiza mi plan de vida cotidiana. Hace años, años, que paso por aquí todos los días. Sin du-da he tarareado o soplado diariamente...¡Usted ha hecho imposible todo eso!
Le insinué que podía tomar otra dirección en sus paseos.
-No, no hay otra dirección: ésta es la única. Yahe averiguado. Y ahora, todas las tardes a las cuatro... me encuentro sin saber qué hacer.
-Pero, querido señor mío: si eso es para ustedtan importante...
-Es de importancia vital. Vea usted, yo soy uninvestigador. Estoy empeñado en una averiguación científica. Vivo...- hizo una pausa y pareció reflexionar, - exactamente allí – añadió, y con el dedo señaló bruscamente, con gran peligro para uno de mis ojos:- en la casa de chimeneas blancas que ve usted por encima de los árboles. Y mis circunstancias son anormales... anormales. Estoy en vísperas de completar una de las más importantes demostraciones... puedo asegurarlo a usted, una de las más importantes demostraciones que se hayan hecho hasta ahora. Eso requiere constante meditación, constante libertad mental, y actividad. ¡Y la tarde era mi hora de más brillo! En la tarde bullían en mi mente las ideas nuevas, nuevos puntos de vista.
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