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La Máquina del tiempo (Herbert George Wells) - pág.49

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aún y se dieron la vuelta. Pero les interesaban mis cerillas, y encendí unas
cuantas para divertirlos. Intenté de nuevo preguntarles sobre el pozo, Y fracasé
otra vez. Por eso los dejé en seguida, a fin de ir en busca de Weena, y ver qué
podía sonsacarle. Pero Mi mente estaba ya trastornada; mis conjeturas e
impresiones se deslizaban y enfocaban hacia una nueva interpretación. Tenía
ahora una pista para averiguar la importancia de aquellos pozos, de aquellas
torres de ventilación, de aquel misterio de los fantasmas; ¡y esto sin mencionar
la indicación relativa al significado de las puertas de bronce y de la suerte de
la Máquina del Tiempo! Y muy vagamente hallé una sugerencia acerca de la
solución del problema económico que me había desconcertado.

He aquí mi nuevo punto de vista. Evidentemente, aquella segunda especie humana
era subterránea. Había en especial tres detalles que me hacían creer que sus
raras apariciones sobre el suelo eran la consecuencia de una larga y continuada
costumbre de vivir bajo tierra. En primer lugar, estaba el aspecto lívido común
a la mayoría de los animales que viven prolongadamente en la oscuridad; el pez
blanco de las grutas del Kentucky, por ejemplo. Luego, aquellos grandes ojos con
su facultad de reflejar la luz son rasgos comunes en los seres nocturnos, según
lo demuestran el búho y el gato. Y por último, aquel patente desconcierto a la
luz del sol, y aquella apresurada y, sin embargo, torpe huida hacia la oscura
sombra, y aquella postura tan particular de la cabeza mientras estaba a la luz,
todo esto reforzaba la teoría de una extremada sensibilidad de la retina.

Bajo mis pies, por tanto, la tierra debía estar inmensamente socavada y aquellos
socavones eran la vivienda de a Nueva Raza. La presencia de tubos de ventilación
y de los pozos a lo largo de las laderas de las colinas, por todas partes en
realidad, excepto a lo largo del valle por donde corría el río, revelaba cuán
universales eran sus ramificacio nes. ¿No era muy natural, entonces, suponer que
era en aquel Mundo Subterráneo donde se hacía el trabajo necesario para la


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