Juegos tradicionales, entretenimientos e información
    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia Juegos | Contacto

  Secciones > Libros Clásicos > La Máquina del tiempo (Herbert George Wells)

 

La Máquina del tiempo (Herbert George Wells) - pág.33

Indice General | Volver

Página 33 de 97


fuertes estarían gastados por una energía para la cual no hay salida. Era
indudable que la exquisita belleza de los edificios que yo veía era el resultado
de las últimas agitaciones de la energía ahora sin fin determinado de la
Humanidad, antes de haberse asentado en la perfecta armonía con las condiciones
bajo las cuales vivía: el florecimiento de ese triunfo que fue el comienzo de la
última gran paz. Esta ha sido siempre la suerte de la energía en seguridad; se
consagra al arte y al erotismo, y luego vienen-la languidez y la decadencia.

Hasta ese impulso artístico deberá desaparecer al final -había desaparecido casi
en el Tiempo que yo veía -. Adornarse ellos mismos con flores, danzar, cantar al
sol; esto era lo que quedaba del espíritu artístico y nada más. Aun eso
desaparecería al final, dando lugar a una satisfecha inactividad. Somos afilados
sin cesar sobre la muela del dolor y de la necesidad, y, según me parecía, ¡he
aquí que
aquella odiosa muela se rompía al fin!

Permanecí allí en las condensadas tinieblas pensando que con aquella simple
explicación había yo dominado el problema del mundo, dominando el secreto entero
de aquel delicioso pueblo. Tal vez los obstáculos por ellos ideados para detener
el aumento de población habían tenido demasiado buen éxito, y su número, en
lugar de permanecer estacionario, había más bien disminuido. Esto hubiese
explicado aquellas ruinas abandonadas. Era muy sencilla mi explicación y
bastante plausible, ¡como lo son la mayoría de las teorías equivocadas!



UNA CONMOCION REPENTINA


Mientras permanecía meditando sobre este triunfo demasiado perfecto del hombre,
la luna llena, amarilla y jibosa, salió entre un desbordamiento de luz plateada,
al nordeste. Las brillantes figuritas cesaron de moverse debajo de mí, un búho
silencioso revoloteó, y me estremecí con el frío de la noche. Decidí descender y
elegir un sitio donde poder dormir.

Busqué con los ojos el edificio que conocía. Luego mi mirada corrió a lo largo
de la figura de la Esfinge Blanca sobre su pedestal de bronce, cada vez más
visible a medida que la luz de la luna ascendente se hacía más brillante.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-97  



Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Canales de tv online en vivo hd Cursos Gratis
Psicología
Biografías

Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z



Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  


Copyright ©1999-2015 Nuevarena.com Todos los derechos reservados