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La Máquina del tiempo (Herbert George Wells) - pág.27

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escuela rodeado de niños, insistí, y conté con una veintena de nombres
sustantivos, por lo menos, a mi disposición; luego llegué a los pronombres
demostrativos e incluso al verbo «comer». Pero era una tarea lenta, y aquellos
pequeños seres se cansaron pronto y quisieron huir de mis interrogaciones, por
lo cual decidí, más bien por necesidad, dejar que impartiesen sus lecciones en
pequeñas dosis cuando se sintieran inclinados a ello. Y en me di cuenta de que
tenía que ser en dosis muy pequeñas, pues jamás he visto gente más indolente ni
que se cansase con mayor facilidad.



EL OCASO DE LA HUMANIDAD


Pronto descubrí una cosa extraña en relación con mis pequeños huéspedes: su
falta de interés. Venían a mí con gritos anhelantes de asombro, como niños; pero
cesaban en seguida de examinarme, y se apartaban para ir en pos de algún otro
juguete. Terminadas la comida y mis tentativas de conversación, observé por
primera vez que casi todos los que me rodeaban al principio se habían ido. Y
resulta también extraño cuán rápidamente llegué a no hacer caso de aquella gente
menuda. Franqueé la puerta y me encontré de nuevo a la luz del sol del mundo,
una vez satisfecha mi hambre. Encontré continuamente más grupos de aquellos
hombres del futuro, que me seguían a corta distancia, parloteando y riendo a mi
costa, y habiéndome sonreído y hecho gestos de una manera amistosa, me dejaban
entregado a mis propios pensamientos.

La calma de la noche se extendía sobre el mundo cuando salí del gran vestíbulo y
la escena estaba iluminada por el cálido resplandor del sol poniente. Al
principio las cosas aparecían muy confusas. Todo era completamente distinto del
mundo que yo conocía; hasta las flores. El enorme edificio que acababa de
abandonar estaba situado sobre la ladera de un valle por el que corría un ancho
río; pero el Támesis[8] había sido desviado, a una milla aproximadamente de u
actual posición. Decidí subir a la cumbre de una colina, a una milla y medida
poco más o menos de allí, desde donde podría tener una amplia vista de este


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