Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Los Miserables (Víctor Hugo)

Los Miserables (Víctor Hugo) - pág.37

Indice General | Volver

Página 37 de 384



Después de algunos minutos se lanzó convulsivamente hacia la moneda de plata de dos francos, la cogió, y enderezándose miró a lo lejos por la llanura, dirigiendo sus ojos a todo el horizonte, anhelante, como una fiera asustada que busca un asilo.
Nada vio. La noche caía, la llanura estaba fría, e iba formándose una bruma violada en la claridad del crepúsculo.
Dio un suspiro y marchó rápidamente hacia el sitio por donde el niño había desaparecido. Después de haber andado unos treinta pasos se detuvo y miró. Pero tampoco vio nada.
Entonces gritó con todas sus fuerzas:
-¡Gervasillo! ¡Gervasillo!
Calló y esperó. Nadie respondió. El campo estaba desierto y triste.
El hombre volvió a andar, a correr; de tanto en tanto se detenía y gritaba en aquella soledad con la voz más formidable y más desolada que pueda imaginarse:
-¡Gervasillo! ¡Gervasillo!
Si el muchacho hubiera oído estas voces, de seguro habría tenido miedo, y se hubiera guardado muy bien de acudir. Pero debía de estar ya muy lejos.
Jean Valjean encontró a un cura que iba a caballo. Se dirigió a él y le dijo:
-Señor cura: ¿habéis visto pasar a un muchacho?
-No -dijo el cura.
-¡Uno que se llama Gervasillo!
-No he visto a nadie.
Entonces Jean Valjean sacó dos monedas de cinco francos de su morral, y se las dio al cura.
-Señor cura, tomad para los pobres. Señor cura, es un muchacho de unos diez años con una bolsa y una gaita. Iba caminando. Es uno de esos saboyanos, ya sabéis...
-No lo he visto.
Jean Valjean tomó violentamente otras dos monedas de cinco francos, y las dio al sacerdote.
-Para los pobres -le dijo.
Y después añadió con azoramiento:
-Señor cura, mandad que me prendan: soy un ladrón.
El cura picó espuelas y huyó atemorizado.
Jean Valjean echó a correr. Siguió a la suerte un camino mirando, llamando y gritando; pero no encontró a nadie. Al fin se detuvo. La luna había salido. Paseó su mirada a lo lejos, y gritó por última vez:
-¡Gervasillo! ¡Gervasillo! ¡Gervasillo!
Aquel fue su último intento. Sus piernas se doblaron bruscamente, como si un poder invisible lo oprimiera con todo el peso de su mala conciencia. Cayó desfallecido sobre una piedra con las manos en la cabeza y la cara entre las rodillas, y exclamó:


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-384  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados