Fábulas literarias (Tomás de Iriarte) - pág.51
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y fárrago 87
sin sustancia.
El verdadero caudal de erudición no consiste en hacinar muchas
noticias, sino en recoger con elección las útiles y necesarias.
- XLIX - El ruiseñor y el gorrión
Siguiendo el son del organillo un día
tomaba el ruiseñor lección de canto,
y a la jaula llegándose entretanto
el gorrión parlero así decía:
«¡Cuánto me maravillo
de ver que de ese modo
un pájaro tan diestro
a un discípulo tiene por maestro!
Porque al fin, lo que sabe el organillo
a ti lo debe todo.» 10
«A pesar de eso (el ruiseñor replica),
si él aprendió de mí, yo de él aprendo.
A imitar mis caprichos él se aplica:
yo los voy corrigiendo
con arreglarme al arte que él enseña; 15
y así pronto verás lo que adelanta
un ruiseñor que con escuela canta.»
¿De aprender se desdeña
el literato grave?
Pues más debe estudiar el que más sabe. 20
Nadie crea saber tanto, que no tenga más que aprender.
- L -
El jardinero y su amo
En un jardín de flores
había una gran fuente,
cuyo pilón servía
de estanque a carpas, tencas y otros peces
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