Fábulas literarias (Tomás de Iriarte) - pág.42
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pretendía los aplausos,
como, que se debería
todo el acierto a su canto; 70
mas viendo ya que el concierto
es un infierno abreviado,
nadie quiere parte en él,
y a los otros hace cargos.
Jamás volváis a poneros 75
en mi presencia: marchaos;
que si otra vez me cantáis,
tengo de hacer un estrago.»
¡Así permitiera el cielo
que sucediera otro tanto, 80
cuando trabajando a escote
tres escritores o cuatro,
cada cual quiere la gloria,
si es bueno el libro o mediano,
y los compañeros tienen 85
la culpa si sale malo!
Cuando se trabaja una obra entre muchos, cada uno quiere
apropiársela si es buena, y echa la culpa a los otros, si es mala.
- XLIII - La espada y el asador
Sirvió en muchos combates una espada
tersa, fina, cortante, bien templada,
la más famosa que salió de mano
de insigne fabricante toledano.
Fue pasando a poder de varios dueños, 5
y airosos los sacó de mil empeños.
Vendiose en almonedas diferentes,
hasta que por extraños accidentes
vino, en fin, a parar ¡quién lo diría!
A un oscuro rincón de una hostería, 10
donde, cual mueble inútil, arrimada,
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