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Drácula (Abraham Stroker) - pág.357

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Página 357 de 408


-Algún día tendrás que leerlo sobre mí, sea cual sea el final de este terrible estado de cosas. Será un pensamiento dulce para todos o para algunos de nosotros. Tú, amor mío, espero que serás quien lo lea, porque así será tu voz la que recuerde para siempre, pase lo que pase.
-¿Debo leer eso, querida mía? -preguntó Jonathan.
-¡Eso me consolará, esposo mío! -fue todo lo que dijo ella.
Y Jonathan comenzó a leer, después de preparar el libro.
¿Cómo voy a poder, cómo podría alguien, describir aquella extraña escena, su solemnidad, su lobreguez, su tristeza, su horror y, sin embargo, también su dulzura?
Incluso un escéptico, que solamente pudiera ver una farsa de la amarga verdad en cualquier cosa sagrada o emocional, se hubiera impresionado profundamente, al ver a aquel pequeño grupo de amigos devotos y amantes, arrodillados en torno a aquella triste y desventurada dama; o sentir la tierna pasión que tenía la voz de su esposo, cuyo tono era tan emocionado que frecuentemente tenía que hacer una pausa, leyendo el sencillo y hermoso Oficio de Difuntos. No... No puedo continuar, las palabras y la voz... me faltan.
Su instinto no la engañó. Por extraño que pareciera y que fuera, y que, sobre todo, pueda parecer después incluso a nosotros, que en ese momento pudimos sentir su poderosa influencia, nos consoló mucho; y el silencio que precedía a la pérdida de libertad espiritual de la señora Harker, no nos pareció tan lleno de desesperación como todos nosotros habíamos temido.
Del diario de Jonathan Harker
15 de octubre, en Varna. Salimos de Charing Cross por la mañana del día doce, llegamos a París durante la misma noche y ocupamos las plazas que habíamos reservado en el Orient Express. Viajamos día y noche y llegamos aquí aproximadamente a las cinco. Lord Godalming fue al consulado, para ver si le había llegado algún telegrama, mientras el resto de nosotros vinimos a este hotel..., "el Odessus". El viaje pudo haber resultado atractivo; sin embargo, estaba demasiado ansioso para preocuparme de ello.
Hasta el momento en que el Czarina Catherine llegue al puerto no habrá nada en todo el mundo que me interese en absoluto. ¡Gracias a Dios!, Mina está bien y parece estar recuperando sus fuerzas; está recuperando otra vez el color. Duerme mucho. Durante el día, duerme casi todo el tiempo.


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