Drácula (Abraham Stroker) - pág.350
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-Prométeme que no me dirás nada sobre los planes que hagan para su campaña en contra del conde -me dijo-. Ni de palabra, ni por medio de inferencias ni implicaciones, en tanto conserve esto.
Y señaló solemnemente la cicatriz de su frente. Vi que estaba hablando en serio y le dije solemnemente también:
-¡Te lo prometo!
Y en cuanto pronuncié esas palabras comprendí que acababa de cerrarse una puerta entre nosotros.
Más tarde, a la medianoche. Mina se ha mostrado alegre y animada durante toda la tarde. Tanto, que todos los demás parecieron animarse a su vez, como dejándose contagiar por su alegría; como consecuencia de ello, yo también me sentí como si el peso tremendo que pesa sobre todos nosotros se hubiera aligerado un poco. Todos nos retiramos temprano a nuestras habitaciones. Mina está durmiendo ahora como un bebé; es maravilloso que le quede todavía la facultad de dormir, en medio de su terrible problema. Doy gracias a Dios por ello, ya que, de ese modo, al menos podrá olvidarse ella de su dolor. Es posible que su ejemplo me afecte, como lo hizo su alegría de esta tarde. Voy a intentarlo. ¡Qué sea un sueño sin pesadillas!
6 de octubre, por la mañana. Otra sorpresa. Mina me despertó temprano, casi a la misma hora que el día anterior, y me pidió que le llevara al doctor van Helsing. Pensé que se trataba de otra ocasión para el hipnotismo y, sin vacilaciones, fui en busca del profesor. Evidentemente, había estado esperando una llamada semejante, ya que lo encontré en su habitación completamente vestido. Tenía la puerta entreabierta, como para poder oír el ruido producido por la puerta de nuestra habitación al abrirse. Me acompañó inmediatamente; al entrar en la habitación, le preguntó a Mina si deseaba que los demás estuvieran también presentes.
-No -dijo con toda simplicidad-; no será necesario. Puede usted decírselo más tarde. Deseo ir con ustedes en su viaje.
El doctor van Helsing estaba tan asombrado como yo mismo. Al cabo de un momento de silencio, preguntó:
-Pero, ¿por qué?
-Deben llevarme con ustedes. Yo estoy más segura con ustedes, y ustedes mismos estarán también más seguros conmigo.
-Pero, ¿por qué, querida señora Mina? Ya sabe usted que su seguridad es el primero y el más importante de nuestros deberes. Vamos a acercarnos a un peligro, al que usted está o puede estar más expuesta que ninguno de nosotros, por las circunstancias y las cosas que han sucedido.
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