Drácula (Abraham Stroker) - pág.208
Indice General
|
Volver
Página 208 de 408
Hubo una deliciosa ironía en este ademán; en la amabilidad de ceder el paso en una ocasión tan lúgubre. Mi compañero me siguió inmediatamente y cerró la puerta con cuidado, después de ver que el candado estuviera abierto y no cerrado. En este último caso hubiésemos estado en un buen lío. Luego, buscó a tientas en su maletín, y sacando una caja de fósforos y un pedazo de vela, procedió a hacer luz. La tumba, durante el día y cuando estaba adornada con flores frescas, era ya suficientemente lúgubre; pero ahora, algunos días después, cuando las flores colgaban marchitas y muertas, con sus pétalos mustios y sus cálices y tallos pardos; cuando la araña y el gusano habían reanudado su acostumbrado trabajo; cuando la piedra descolorida por el tiempo, el mortero cubierto de polvo, y el hierro mohoso y húmedo, y los metales empañados, y las sucias filigranas de plata reflejaban el débil destello de una vela, el efecto era más horripilante y sórdido de lo que puede ser
imaginado.
Irresistiblemente pensé que la vida, la vida animal, no era la única cosa que pasaba y desaparecía.
Van Helsing comenzó a trabajar sistemáticamente. Sosteniendo su vela de manera que pudiera leer las inscripciones de los féretros, y sosteniéndola de manera que el esperma de ballena caía en blancas gotas que se congelaban al tocar el metal, buscó y encontró el sarcófago de Lucy. Otra búsqueda en su maletín, y sacó un destornillador.
-¿Qué va a hacer? -le pregunté.
-Voy a abrir el féretro. Entonces estará usted convencido.
Sin perder tiempo comenzó a quitar los tornillos y finalmente levantó la tapa, dejando al descubierto la cubierta de plomo bajo ella. La vista de todo aquello casi fue demasiado para mí. Me parecía que era tanto insulto para la muerta como si se le hubiesen quitado sus vestidos mientras dormía estando viva; de hecho le sujeté la mano y traté de detenerlo. Él sólo dijo: "Verá usted", y buscando a tientas nuevamente en su maletín sacó una pequeña sierra de calados. Atravesando un tornillo a través del plomo mediante un corto golpe hacia abajo, cosa que me estremeció, hizo un pequeño orificio que, sin embargo, era suficientemente grande para admitir la entrada de la punta de la sierra. Yo esperé una corriente de gas del cadáver de una semana. Los médicos, que tenemos que estudiar nuestros peligros, nos tenemos que acostumbrar a tales cosas, y yo retrocedí hacia la puerta.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
201
202
203
204
205
206
207
208
209
210
211
212
213
214
215
216
217
218
219
220
221
222
223
224
225
226
227
228
229
230
231
232
233
234
235
236
237
238
239
240
241
242
243
244
245
246
247
248
249
250
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-408
|