Drácula (Abraham Stroker) - pág.181
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Yo los guardaré, si me lo permite; ni usted mismo los podrá ver todavía, pero los guardaré bien. No se perderá ni una palabra, y en tiempo oportuno se los devolveré a usted. Es una cosa dura la que pido, pero usted la hará, ¿no es así?, por amor a Lucy...
Arthur habló sinceramente, como solía hacerlo:
-Doctor van Helsing, puede usted hacer lo que desee. Siento que al decir esto estoy haciendo lo que mi Lucy habría aprobado. No lo molestaré con preguntas hasta que llegue la hora.
El anciano profesor se puso en pie al tiempo que decía solemnemente:
-Y tiene usted razón. Habrá mucho dolor para todos nosotros; pero no todo será dolor, ni este
dolor será el último. Nosotros y usted también, usted más que nadie, mi querido amigo, tendremos que pasar a través del agua amarga antes de llegar a la dulce. Pero debemos ser valientes y desinteresados, y cumplir con nuestro deber; todo saldrá bien.
Yo dormí en un sofá en el cuarto de Arthur esa noche. Van Helsing no se acostó.
Caminó de un lado a otro, como si estuviera patrullando la casa, y nunca se alejó mucho del cuarto donde Lucy yacía en su féretro, salpicada con las flores de ajo silvestre, que despedían, a través del aroma de las lilas y las rosas, un pesado y abrumador olor en el silencio de la noche.
Del diario de Mina Harker
22 de septiembre. En el tren hacia Exéter, Jonathan duerme. Parece que sólo fue ayer cuando hice los íntimos apuntes, y sin embargo, ¡cuánto ha transcurrido entre ellos, en Whitby y en todo el mundo ante mí! Jonathan estaba lejos y yo sin noticias de él; y ahora, casada con Jonathan, Jonathan de procurador, socio de una empresa, rico, dueño de su negocio, el señor Hawkins muerto y enterrado, y Jonathan con otro ataque que puede perjudicarlo mucho. Algún día me puede preguntar acerca de ello. Todo va para abajo. Estoy enmohecida en mi taquigrafía; véase lo que la prosperidad inesperada hace por nosotros, por lo que no está mal que la refresque otra vez ejercitándome un poco.
El servicio fue muy simple y solemne. Sólo asistimos nosotros mismos y los sirvientes, uno o dos viejos amigos de él de Exéter, su agente en Londres y un caballero representando a sir John Paxton, el presidente de la Sociedad Jurídica.
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