Drácula (Abraham Stroker) - pág.178
Indice General
|
Volver
Página 178 de 408
No permaneció mucho tiempo, pero dijo que regresaría más tarde durante el día y vería a lord Godalming. Su llegada, sin embargo, había sido un cierto alivio para nosotros, ya que aseguraba que no tendríamos la amenaza de críticas hostiles por ninguno de nuestros actos. Se esperaba que Arthur llegara a las cinco, por lo que poco antes de esa hora visitamos la cámara mortuoria. Y así podía llamarse de verdad, pues ahora tanto madre como hija yacían en ella. El empresario de pompas fúnebres, fiel a su habilidad, había hecho la mejor exposición de sus bienes que poseía, y en todo el lugar había una atmósfera tétrica que inmediatamente nos deprimió. Van Helsing ordenó que se pusiera todo como estaba antes, explicando que, como pronto llegaría lord Godalming, sería menos desgarrador para sus sentimientos ver todo lo que quedaba de su fiancée a solas. El empresario pareció afligido por su propia estupidez y puso todo empeño en volver a arreglarlo todo tal como había estado la noche anterior, para que cuando llegara Arthur se evitaran tantas malas impresiones como fuera posible.
¡Pobre hombre! Estaba desesperadamente triste y abatido; hasta su hombría de acero parecía haberse reducido algo bajo la tensión de sus múltiples emociones. Había estado, lo sé, genuina y devotamente vinculado a su padre; y perderlo, en una ocasión como aquella, era un amargo golpe para él. Conmigo estuvo más afectuoso que nunca, y fue dulcemente cortés con van Helsing; pero no pude evitar ver que había alguna reticencia en él. El profesor lo notó también y me hizo señas para que lo llevara arriba.
Lo hice y lo dejé a la puerta del cuarto, ya que sentí que él desearía estar completamente solo con ella, pero él me tomó del brazo y me condujo adentro, diciendo secamente:
-Tú también la amabas, viejo amigo; ella me contó todo acerca de ello, y no había amigo que tuviese un lugar más cercano en su corazón que tú. Yo no sé como agradecerte todo lo que has hecho por ella. Todavía no puedo pensar...
Y aquí repentinamente mostró su abatimiento, y puso sus brazos alrededor de mis hombros haciendo descansar su cabeza en mi pecho, llorando:
-¡Oh, Jack! ¡Jack! ¿Qué haré? Toda la vida parece habérseme ido de golpe, y no hay nada en el ancho mundo por lo que desee vivir.
Lo consolé lo mejor que pude.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
151
152
153
154
155
156
157
158
159
160
161
162
163
164
165
166
167
168
169
170
171
172
173
174
175
176
177
178
179
180
181
182
183
184
185
186
187
188
189
190
191
192
193
194
195
196
197
198
199
200
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-408
|