Drácula (Abraham Stroker) - pág.172
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Luego sus ojos se cerraron y ella respiró pesadamente.
Al poco tiempo sus ojos se abrieron con toda su suavidad, y extendiendo su pobre mano pálida y delgada, tomó la pesada y oscura mano de van Helsing; acercándosela, la besó.
-Mi verdadero amigo -dijo ella, en una débil voz pero con un acento doloroso indescriptible-. ¡Mi verdadero amigo, y amigo de él! ¡Oh, protéjalo, y deme paz a mí!
-¡Lo juro! -dijo él solemnemente, arrodillándose al lado de ella y sosteniendo su mano, como alguien que presta juramento. Luego se volvió a Arthur y le dijo-: Venga, hijo, tome la mano de ella entre las suyas, y bésela en la frente, y sólo una vez.
Se unieron sus ojos en vez de sus labios; y así se despidieron.
Los ojos de Lucy se cerraron; y van Helsing, que había estado observando desde cerca, tomó del brazo a Arthur y lo alejó del lecho.
Luego la respiración de Lucy se volvió estertórea una vez más, y repentinamente cesó del todo.
-Ya todo terminó -dijo van Helsing ¡Está muerta!
Tomé a Arthur del brazo y lo conduje a la sala, donde se sentó y se cubrió la cara con las manos, sollozando como un chiquillo.
Regresé al cuarto y encontré a van Helsing mirando a la pobre Lucy, y su rostro estaba más serio que nunca. El cuerpo de ella había cambiado algo. La muerte le había regresado parte de su belleza, pues sus cejas y mejillas habían recobrado algo de sus suaves líneas; hasta los labios habían perdido su mortal palidez. Era como si la sangre, innecesaria ya para el funcionamiento del corazón, hubiera querido mitigar en lo posible la rigidez y la desolación de la muerte.
"Pensamos que moría mientras estaba durmiendo, y durmiendo cuando murió."
Me situé al lado de van Helsing, y le dije:
-¡Ah! ¡pobre muchacha! Al fin hay paz para ella. ¡Es el final! Él se volvió hacia mí, y dijo con grave solemnidad:
-Nada de eso. ¡Ay!, nada de eso. ¡Es sólo el comienzo!
Cuando le pregunté qué quería decir, movió la cabeza y me respondió:
-No podemos hacer nada por ella todavía. Espere. Ya verá usted...
XIII.- DEL DIARIO DEL DOCTOR SEWARD (continua ción)
Se dispuso el funeral para el día siguiente, de manera que Lucy y su madre pudieran ser enterradas juntas.
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