Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Drácula (Abraham Stroker)

Drácula (Abraham Stroker) - pág.166

Indice General | Volver

Página 166 de 408


Y luego dijo: ´Dios lo bendiga, señor; yo no me altero por lo que me digan en una casa de locos como esta. Usted y el director más bien me dan lástima por tener que vivir en una casa con una bestia salvaje como esa. Luego preguntó por el camino con bastante cortesía, y yo le indiqué dónde quedaba el portón de la casa vacía; se alejó, seguido de amenazas e improperios de nuestro hombre. Bajé a ver si podía descubrir la causa de su enojo, ya que habitualmente a un hombre correcto, y con excepción de los periodos violentos nunca le ocurre nada parecido. Para mi asombro, lo encontré bastante tranquilo y comportándose de la manera más cordial. Traté de hacerlo hablar sobre el incidente, pero él me preguntó suavemente que de qué estaba hablando, y me condujo a creer que había olvidado completamente el asunto. Era, sin embargo, lamento tener que decirlo, sólo otra instancia de su astucia, pues media hora después tuve noticias de él otra vez. En esta ocasión se había escapado otra vez de la ventana de su cuarto, y corría por la avenida. Llamé a los asistentes para que me siguieran y corrí tras él, pues temía que estuviera intentando hacer alguna treta. Mi temor fue justificado cuando vi que por el camino bajaba el mismo carruaje que había pasado frente a nosotros anteriormente, cargado con algunas cajas de madera. Los hombres se estaban limpiando la frente y tenían las caras encendidas, como si acabaran de hacer un violento ejercicio. Antes de que pudiera alcanzarlo, el paciente corrió hacia ellos y, tirando a uno de ellos del carruaje, comenzó a pegar su cabeza contra el suelo. Si en esos momentos no lo hubiera sujetado, creo que habría matado a golpes al hombre allí mismo. El otro tipo saltó del carruaje y lo golpeó con el mango de su pesado látigo. Fue un golpe terrible, pero él no pareció sentirlo, sino que agarró también al hombre y luchó con nosotros tres tirándonos para uno y otro lado como si fuésemos gatitos. Usted sabe muy bien que yo no soy liviano, y los otros dos hombres eran fornidos. Al principio luchó en silencio, pero a medida que comenzamos a dominarlo, y cuando los asistentes le estaban poniendo la camisa de fuerza, empezó a gritar: ´Yo lo impediré. ¡No podrán robarme! ¡No me asesinarán por pulgadas! ¡Pelearé por mi amo y señor!’, y toda esa clase de incoherentes fruslerías.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 151 152 153 154 155 156 157 158 159 160 161 162 163 164 165 166 167 168 169 170 171 172 173 174 175 176 177 178 179 180 181 182 183 184 185 186 187 188 189 190 191 192 193 194 195 196 197 198 199 200 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-408  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados