Drácula (Abraham Stroker) - pág.159
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-La mejor cosa que hay en este mundo cuando una mujer está en peligro, es la sangre de un hombre valiente. Usted es un hombre, y no hay duda. Bien, el diablo puede trabajar contra nosotros haciendo todos sus esfuerzos, pero Dios nos envía hombres cuando los necesitamos.
Una vez más tuvimos que efectuar la horrenda operación. No tengo valor para describirla nuevamente en detalle. Lucy estaba terriblemente débil, y la debilidad la había afectado más que las otras veces, pues aunque bastante sangre penetró en sus venas, su cuerpo no respondió al tratamiento tan rápidamente como en otras ocasiones.
Su lucha por mantenerse en vida era algo terrible de ver y escuchar. Sin embargo, el funcionamiento, tanto de su corazón como de sus pulmones, mejoró, y van Helsing practicó inyección subcutánea de morfina, como antes, y con buenos resultados. Su desmayo se convirtió en un sueño profundo. El profesor la observó mientras yo bajaba con Quincey Morris, y envié a una de las sirvientas a que le pagara al cochero que estaba esperando. Dejé a Quincey acostado después de haberle servido un vaso de vino, y le dije a la cocinera que preparara un buen desayuno. Entonces tuve una idea y regresé al cuarto donde estaba Lucy. Cuando entré, sin hacer ruido, encontré a van Helsing con una o dos hojas de papel en las manos. Era evidente que las había leído, y que ahora estaba reflexionando sobre su
contenido, sentado con una mano en su frente. Había una mirada de torva satisfacción en su cara, como la de alguien que ha resuelto una duda.
Me entregó los papeles, diciendo solamente:
-Se cayó del pecho de Lucy cuando la llevábamos hacia el baño.
Cuando los hube leído, me quedé mirando al profesor, y después de una pausa le pregunté:
-En nombre de Dios, ¿qué significa todo esto? ¿Estaba ella, o está loca? ¿O qué clase de horrible peligro es?
Estaba tan perplejo que no encontré otra cosa que decir. Van Helsing extendió la mano y tomó el papel diciendo:
-No se preocupe por ello ahora. De momento, olvídelo. Todo lo sabrá y lo comprenderá a su tiempo; pero será más tarde. Y ahora, ¿qué venía a decirme?
Esto me regresó a los hechos, y nuevamente fui yo mismo.
-Vine a hablarle acerca del certificado de defunción. Si no actuamos como es debido y sabiamente, puede haber pesquisas, y tendríamos que mostrar ese papel.
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