Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Drácula (Abraham Stroker)

Drácula (Abraham Stroker) - pág.157

Indice General | Volver

Página 157 de 408


La cuarta sólo era una jovencita y el narcótico la había afectado evidentemente con más fuerza, por lo que la levanté hasta el sofá y la dejé dormir. Las otras estaban en un principio aturdidas, pero al comenzar a recordar lo sucedido sollozaron en forma histérica. Sin embargo, yo fui riguroso con ellas y no les permití hablar. Les dije que perder una vida era suficientemente doloroso, y que si se tardaban mucho iban a sacrificar también a la señorita Lucy. Así es que, sollozando, comenzaron a hacer los arreglos, a medio vestir como estaban, y prepararon el fuego y el agua.
Afortunadamente, el fuego de la cocina y del calentador todavía funcionaba, por lo que no hacía falta el agua caliente. Arreglamos el baño y llevamos a Lucy tal como estaba a la bañera. Mientras estábamos ocupados frotando sus miembros alguien llamó a la puerta del corredor. Una de las criadas corrió, se echo encima apresuradamente alguna ropa más, y abrió la puerta. Luego regresó y nos susurró que era un caballero que había llegado con un mensaje del señor Holmwood. Le supliqué simplemente que le dijera que debía esperar, pues de momento no podíamos ver a nadie. Ella salió con el recado, y embebidos en nuestro trabajo, olvidé por completo la presencia de aquel hombre.
En toda mi experiencia nunca vi trabajar a mi maestro con una seriedad tan solemne. Yo sabía,
como lo sabía él, que se trataba de una lucha desesperada contra la muerte, y en una pausa se lo dije. Me respondió de una manera que no pude comprender, pero con la mirada más seria que podía reflejar su rostro:
-Si eso fuera todo, yo pararía aquí mismo donde estamos ahora y la dejaría desvanecerse en paz, pues no veo ninguna luz en el horizonte de su vida.
Continuó su trabajo con un vigor, si es posible, renovado y más frenético.
Al cabo de un rato ambos comenzamos a ser conscientes de que el calor estaba comenzando a tener algún efecto. El corazón de Lucy latió un poco más audiblemente al estetoscopio, y sus pulmones tuvieron un movimiento perceptible. La cara de van Helsing casi irradió cuando la levantamos del baño y la enrollamos en una sábana caliente para secarla. Me dijo:
-¡La primera victoria es nuestra! ¡Jaque al rey!
Llevamos a Lucy a otra habitación, que para entonces ya había sido preparada, y la metimos en cama y la obligamos a que bebiera unas cuantas gotas de brandy.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 151 152 153 154 155 156 157 158 159 160 161 162 163 164 165 166 167 168 169 170 171 172 173 174 175 176 177 178 179 180 181 182 183 184 185 186 187 188 189 190 191 192 193 194 195 196 197 198 199 200 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-408  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados