Drácula (Abraham Stroker) - pág.151
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Pero antes de que pudiera lanzarme otro golpe, le di un derechazo y cayó con los brazos y piernas extendidos por el suelo. Mi muñeca sangraba profusamente, y un pequeño charco se formó sobre la alfombra. Vi que mi amigo no parecía intentar otro esfuerzo, por lo que me ocupé en vendar mi muñeca, manteniendo todo el tiempo una cautelosa vigilancia sobre la figura postrada. Cuando mis asistentes entraron corriendo y pusimos nuestra atención sobre él, su aspecto positivamente me enfermó. Estaba acostado sobre el vientre en el suelo, lamiendo como un perro la sangre que había caído de mi muñeca herida. Lo sujetamos con facilidad, y, para sorpresa mía, se dejó llevar con bastante docilidad por los asistentes, repitiendo una y otra vez:
-¡La sangre es la vida! ¡La sangre es la vida!
No puedo permitirme perder sangre en la actualidad; ya he perdido demasiada últimamente como para estar sano, además de que la prolongada tensión de la enfermedad de Lucy y sus horribles fases me están minando. Estoy muy irritado y cansado, y necesito reposo, reposo, reposo. Afortunadamente, van Helsing no me ha llamado, por lo que no necesito privarme esta vez de dormir; no creo que podría prescindir de un buen descanso esta noche.
Telegrama de van Helsing a Seward, en Carfax
(Enviado a Carfax, Sussex, ya que no mencionaba ningún condado; entregado con veintidós horas de retraso.)
17 de septiembre. No deje de estar hoy por la noche en Hillingham. Si no observando todo el tiempo, visitando frecuentemente y viendo que las flores estén colocadas; muy importante; no falle. Estaré con usted tan pronto como posible después de llegada.
Del diario del doctor Seward
18 de septiembre. Acabo de tomar el tren para Londres. La llegada del telegrama de van Helsing me llenó de ansiedad. Una noche entera perdida, y por amarga experiencia sé lo que puede suceder en una noche. Por supuesto que es posible que todo esté bien, pero, ¿qué puede haber sucedido? Seguramente que hay un horrible sino pendiendo sobre nosotros, que hace que todo accidente posible nos frustre aquello que tratamos de hacer. Me llevaré conmigo este cilindro, y entonces podré completar mis apuntes en el fonógrafo de Lucy.
Memorando dejado por Lucy Westenra
17 de septiembre. Noche. Escribo esto y lo dejo para que lo vean, de manera que nadie pueda
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