Drácula (Abraham Stroker) - pág.129
Indice General
|
Volver
Página 129 de 408
Es algo semejante a como la madre naturaleza se reúne alrededor de un cuerpo extraño y lo envuelve con algún tejido insensible, que puede protegerlo del mal al que de otra manera se vería sometido por contacto. Si esto es
un egoísmo ordenado, entonces deberíamos abstenernos un momento antes de condenar a nadie por el defecto del egoísmo, pues sus causas pueden tener raíces más profundas de las que hasta ahora conocemos.
Puse en práctica mi conocimiento de esta fase de la patología espiritual, y asenté la regla de que ella no debería estar presente con Lucy, o pensar en su enfermedad, más que cuando fuese absolutamente necesario. Ella asintió de buen grado; tan de buen grado, que nuevamente vi la mano de la naturaleza protegiendo la vida. Van Helsing y yo fuimos conducidos hasta el cuarto de Lucy. Si me había impresionado verla a ella ayer, cuando la vi hoy quedé horrorizado. Estaba terriblemente pálida; blanca como la cal. El rojo parecía haberse ido hasta de sus labios y sus encías, y los huesos de su rostro resaltaban prominentemente; se dolía uno de ver o escuchar su respiración. El rostro de van Helsing se volvió rígido como el mármol, y sus cejas convergieron hasta que casi se encontraron sobre su nariz. Lucy yacía inmóvil y no parecía tener la fuerza suficiente para hablar, así es que por un instante todos permanecimos en silencio. Entonces, van Helsing me hizo una seña y salimos silenciosamente del cuarto. En el momento en que cerramos la puerta, caminó rápidamente por el corredor hacia la puerta siguiente, que estaba abierta. Entonces me empujó rápidamente con ella, y la cerró.
-¡Dios mío! -dijo él-. ¡Esto es terrible! No hay tiempo que perder. Se morirá por falta de sangre para mantener activa la función del corazón. Debemos hacer inmediatamente una transfusión de sangre. ¿Usted, o yo?
-Maestro, yo soy más joven y más fuerte; debo ser yo.
-Entonces, prepárese al momento. Yo traeré mi maletín. Ya estoy preparado.
Lo acompañé escaleras abajo, y al tiempo que bajábamos alguien llamó a la puerta del corredor. Cuando llegamos a él, la sirvienta acababa de abrir la puerta y Arthur estaba entrando velozmente. Corrió hacia mí, hablando en un susurro angustioso.
-Jack, estaba muy afligido. Leí entre líneas tu carta, y he estado en un constante tormento. Mi papá está mejor, por lo que corrí hasta aquí para ver las cosas por mí mismo.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
101
102
103
104
105
106
107
108
109
110
111
112
113
114
115
116
117
118
119
120
121
122
123
124
125
126
127
128
129
130
131
132
133
134
135
136
137
138
139
140
141
142
143
144
145
146
147
148
149
150
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-408
|