Juegos tradicionales, entretenimientos e información
    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia Juegos | Contacto

  Secciones > Libros Clásicos > Drácula (Abraham Stroker)

 

Drácula (Abraham Stroker) - pág.11

Indice General | Volver

Página 11 de 408


ocultar su rostro de nosotros. Sólo pude ver el destello de un par de ojos muy brillantes, que parecieron rojos al resplandor de la lámpara, en los instantes en que el hombre se volvió a nosotros. Se dirigió al cochero:
-Llegó usted muy temprano hoy, mi amigo.
El hombre replicó balbuceando:
-El señor inglés tenía prisa.
Entonces el extraño volvió a hablar:
-Supongo entonces que por eso usted deseaba que él siguiera hasta Bucovina. No puede engañarme, mi amigo. Sé demasiado, y mis caballos son veloces.
Y al hablar sonrió, y cuando la luz de la lámpara cayó sobre su fina y dura boca, con labios muy rojos, sus agudos dientes le brillaron blancos como el marfil. Uno de mis compañeros le susurró a otro aquella frase de la "Leonora" de Burger:
"Denn die Todten reiten schnell"
(Pues los muertos viajan velozmente)
El extraño conductor escuchó evidentemente las palabras, pues alzó la mirada con una centelleante sonrisa. El pasajero escondió el rostro al mismo tiempo que hizo la señal con los dos dedos y se persignó.
-Dadme el equipaje del señor -dijo el extraño cochero.
Con una presteza excesiva mis maletas fueron sacadas y acomodadas en la calesa. Luego descendí del coche, pues la calesa estaba situada a su lado, y el cochero me ayudó con una mano que asió mi brazo como un puño de acero; su fuerza debía ser prodigiosa. Sin decir palabra agitó las riendas, los caballos dieron media vuelta y nos deslizamos hacia la oscuridad del desfiladero. Al mirar hacia atrás vi el vaho de los caballos del coche a la luz de las lámparas, y proyectadas contra ella las figuras de mis hasta hacia poco compañeros, persignándose. Entonces el cochero fustigó su látigo y gritó a los caballos, y todos arrancaron con rumbo a Bucovina. Al perderse en la oscuridad sentí un extraño escalofrío, y un sentimiento de soledad se apoderó de mí.
Pero mi nuevo cochero me cubrió los hombros con una capa y puso una manta sobre mis rodillas, hablando luego en excelente alemán:
-La noche está fría, señor mío, y mi señor el conde me pidió que tuviera buen cuidado de usted. Debajo del asiento hay una botella de slivovitz, un licor regional hecho de ciruelas, en caso de que usted guste...
Pero yo no tomé nada, aunque era agradable saber que había una provisión de licor.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-408  



Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Canales de tv online en vivo hd Cursos Gratis
Psicología
Biografías

Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z



Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  


Copyright ©1999-2015 Nuevarena.com Todos los derechos reservados