El alcalde de Zalamea (Pedro Calderón de la Barca) - pág.34
Indice General
|
Volver
Página 34 de 52
Entrémonos allá dentro.
ÁLVARO: Ya es tiempo. ¡Llegad, amigos!
ISABEL: ¡Ah, traidor! ¡Señor! ¿Qué es
esto?
ÁLVARO: Es una furia, un delirio
de amor.
Llévanla
ISABEL: ¡Ah, traidor! ¡Señor!
CRESPO: ¡Ah, cobardes!
INÉS: ¡Señor mío,
yo quiero aquí retirarme!
Vase [ISABEL]
CRESPO: Como echáis de ver, ¡ah, impíos!,
que estoy sin espada, aleves,
falsos y traidores!
REBOLLEDO: Idos,
si no queréis que la muerte
sea el último castigo.
CRESPO: ¿Qué importará, si está muerto
mi honor, el quedar yo vivo?
¡Ah, quién tuviera una espada!
Cuando sin armas te sido
es imposible. Ya airado
a ir por ella me animo.
¡Los he de perder de vista!
¿Qué he de hacer hados esquivos
que de cualquiera manera
es uno solo el peligro?
Sale INÉS con la espada
INÉS: Ésta, señor, es tu espada.
Vase [INÉS]
CRESPO: A buen tiempo la has traído.
Ya tengo honra, pues ya tengo
espada con que seguirlos.
Soltad la presa, traidores
cobardes, que habéis traído,
que he de cobrarla o la vida
he de perder.
Riñen
SARGENTO: Vano ha sido
tu intento, que somos muchos.
CRESPO: Mis males son infinitos,
y riñen todos por mí.
Pero la tierra que piso
me ha faltado.
Cae [Pedro CRESPO]
REBOLLEDO: ¡Dale muerte!
SARGENTO: Mirad, que es rigor impío
quitarle la vida y honor;
mejor es en lo escondido
del monte dejarle atado,
porque no lleve el aviso.
Dentro [ISABEL]
ISABEL: ¡Padre y señor!
CRESPO: Hija mía!
REBOLLEDO: Retírale, como has dicho.
CRESPO: Hija, solamente puedo
seguirte con mis suspiros.
Llévanle y sale JUAN
ISABEL: ¡Ay de mí!
JUAN: ¡Qué triste voz!
CRESPO: ¡Ay de mí!
JUAN: ¡Mortal gemido!
A la entrada de este monte
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-52
|