El alcalde de Zalamea (Pedro Calderón de la Barca) - pág.17
Indice General
|
Volver
Página 17 de 52
lo he de decir, pues si callo,
los brazos me pondrán hoy
atrás, como mal soldado?)
A don LOPE
El capitán me mandó
que fingiese la pendencia,
para tener ocasión
de entrar aquí.
CRESPO: Ved ahora,
si hemos tenido razón.
LOPE: No tuvisteis, para haber
así puesto en ocasión
de perderse este lugar.
¡Hola! Echa un bando tambor:
--Que al cuerpo de guardia vayan
los soldados cuantos son,
y que no salga ninguno,
pena de muerte, en todo hoy--
Y para que no quedéis
con aqueste empeño vos,
y vos con este disgusto,
y satisfechos los dos,
buscad otro alojamiento;
que yo en esta casa estoy
desde hoy alojado, en tanto
que a Guadalupe no voy
donde está el Rey.
ÁLVARO: Tus preceptos,
órdenes precisas son
para mí.
Vanse los soldados
CRESPO: Entraos allá dentro.
Vanse ISABEL, INÉS y JUAN
Mil gracias, señor, os doy
por la merced, que me hicisteis
de excusarme una ocasión
de perderme.
LOPE: ¿Cómo habíais,
decid, de perderos vos?
CRESPO: Dando muerte a quien pensara
ni aun el agravio menor.
LOPE: ¿Sabes, ¡voto a Dios!, que es
capitán?
CRESPO: Sí, ¡voto a Dios!,
y aunque fuera él general,
en tocando a mi opinión
le matara.
LOPE: A quien tocara
ni aun al soldado menor
sólo un pelo de la ropa,
¡por vida del cielo!, yo
le ahorcara.
CRESPO: A quien se atreviera
a un átomo de mi honor,
¡por vida también del cielo!,
que también le ahorcara yo.
LOPE: ¿Sabéis que estáis olbigado
a sufrir, por ser quien sois,
estas cargas?
CRESPO: Con mi hacienda,
pero con mi fama no.
Al Rey la hacienda y la vida
se ha de dar; pero el honor
es patrimonio del alma,
y el alma sólo es de Dios.
LOPE: ¡Juro a Cristo!, que parece
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-52
|