El alcalde de Zalamea (Pedro Calderón de la Barca) - pág.11
Indice General
|
Volver
Página 11 de 52
Así, hija,
al punto has de retirarte
en esos desvanes, donde
yo vivía.
ISABEL: A suplicarte
me dieses esta licencia
venía yo. Sé que el estarme
aquí es estar solamente
a escuchar mil necedades.
En ese cuarto mi prima
y yo estaremos, sin que nadie
ni aun el sol mismo, no sepa
de nosotras.
CRESPO: Dios os guarde.
Juanico, quédate aquí.
Recibe a huéspedes tales,
mientras busco en el lugar
algo con qué regalarles.
Vase [Pedro CRESPO]
ISABEL: Vamos, Inés.
INÉS: Vamos, prima.
(Mas tengo por disparate Aparte
el guardar una mujer
si ella no quiere guardarse.)
Vanse [ISABEL e INÉS]. Salen don
ÁLVARO y el SARGENTO
SARGENTO: Ésta es, señor, la casa.
ÁLVARO: Pues del cuerpo de guardia al punto pasa
toda mi ropa.
SARGENTO: Quiero
registrar la villana lo primero.
Vase [el SARGENTO]
JUAN: Vos seáis bien venido
a aquesta casa; que ventura ha sido
grande venir a ella un caballero
tan noble como en vos le considero.
(¡Qué galán y alentado!
Aparte
Envidia tengo al traje de soldado.)
ÁLVARO: Vos seáis bien hallado.
JUAN: Perdonaréis, no estar acomodado;
que mi padre quisiera
que hoy un alcázar esta casa fuera.
Él ha ido a buscaros
que comáis, que desea regalaros,
y yo voy a que esté vuestro aposento
aderezado.
ÁLVARO: Agradecer intento
la merced y el cuidado.
JUAN: Estaré siempre a vuestros pies postrado.
Vase [JUAN] y sale el SARGENTO
ÁLVARO: ¿Qué hay, sargento? ¿Has ya visto
a la tal labradora?
SARGENTO: ¡Vive Cristo!
Que con aquese intento
no he dejado cocina ni aposento
y que no la he topado.
ÁLVARO: Sin duda el villanchón la ha retirado.
SARGENTO: Pregunté a una crïada
por ella, y respondióme que ocupada
su padre la tenía
en ese cuarto alto, y que no había
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-52
|