Amado y aborrecido (Pedro Calderón de la Barca) - pág.61
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playa en los jardines entro,
a ver qué dispone Irene,
de quien ya la seña tengo.
LIBIO: En la orilla, dado cabo
a mi misma mano, espero,
porque no pueda el esquife
apartarse.
LIDORO: Hacia allí veo
dos bultos y, si diviso
a los trémulos reflejos
de la escasa luz la seña,
Irene es, pues con el lienzo
parece que está llamando.
IRENE: (Que venga Lidoro temo, Aparte
y con la seña se engañe.)
LIDORO: ¿Qué, para llegar, recelo?
Que el estar acompañada,
puesto que la seña ha hecho,
será de alguien que se fía.--
No dirás que tarde vengo;
pero ¿qué mucho...
AMINTA: ¡Ay de mí!
IRENE: ¡Y de mí también!
LIDORO: ...si el viento
me trajo de mis suspiros?
AMINTA: (¡Apenas a hablar acierto!) Aparte
¿Qué es esto, Irene?
IRENE: Pues yo,
señora, ¿qué sé?
AMINTA: (¡El aliento Aparte
me falta!)
DANTE: (Un hombre salir Aparte
del mar a la playa veo.)
AMINTA: Hombre, ¿quién eres? ¿O cómo
aquí has entrado? ¿Qué es esto?
IRENE: (No sé cómo --¡ay de mí!-- pueda Aparte
poner a este mal remedio.)
LIDORO: ¿De qué, Irene, tan turbada
me recibes, cuando llego
llamado de ti?
AMINTA: No soy
Irene y, pues que ya advierto
que hay aquí más intención,
cobre mi desdicha aliento.
Hombre, ¿quién eres?
LIDORO: No sé.
(¡Aminta es, viven los cielos, Aparte
la que con la seña estaba!)
DANTE: (A salir no me resuelvo, Aparte
hasta averiguar mejor
de todo el lance el empeño.)
AMINTA: ¡Traición, traición! ¡Flora, Nise,
Laura, Clori!
IRENE: A tus acentos
pon silencio, si no quieres
perder la vida a este acero. --
Lidoro, ya declarados
estamos y descubiertos.
DANTE: (¿Lidoro dijo? ¿Qué escucho?) Aparte
IRENE: No hay sino que el valor nuestro,
a pesar de la fortuna,
apele al último esfuerzo,
y lo que ha de ser mañana,
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