Amado y aborrecido (Pedro Calderón de la Barca) - pág.43
Indice General
|
Volver
Página 43 de 70
no sé lo que te diga;
mucho a pensar y discurrir me obliga.
MALANDRÍN: Pues ¿qué has de hacer?
DANTE: No sé.--Deidades bellas,
que el uso gobernáis de las estrellas,
¿qué queréis de una vida
que, de tantos contrarios combatida,
toda es delirios, toda es ilusiones,
toda fantasma, toda confusiones?
Suenan truenos y terremoto
Mas ¡cielos! ¿qué ruido es éste?
MALANDRÍN: ¿Qué ha de ser? ¡Pese a mi alma,
que el cielo se viene abajo!
DANTE: ¡Gran terremoto!
MALANDRÍN: Ya escampa.
Dentro
UNOS: ¡Fuego, fuego!
OTROS: ¡Agua, agua!
MALANDRÍN: ¡Vino
para el susto!
DANTE: Espera, aguarda;
que de tantos rayos uno
en esa torre más alta
ha dado, y entre humo y polvo
de su fábrica gallarda
la trabazón viene al suelo,
con dos acciones tan varias
que, al tiempo que cae con ruinas,
en volcanes se levanta,
siendo de un instante a otro
pirámide el que fue alcázar.
Dentro IRENE y AMINTA
IRENE: ¡Que me abraso!
AMINTA: ¡Que me ahogo!
MALANDRÍN: Si se ahogan y se abrasan,
mas que se abrasen y ahoguen.
Suena la tempestad
DANTE: Irene y Aminta llaman
tan a un tiempo que no dejan
ni aun aquella duda al alma
de elegir. Pero ¿qué tiene
que dudar por dónde vaya
quien, con ir por donde pueda,
habrá cumplido con ambas?
Vase. Sale el REY, y AURELIO como deteniéndole
AURELIO: Lo primero es, gran señor,
guardar tu vida.
REY: ¿Si llama
Aminta, y está en el riesgo?
AURELIO: Yo basto solo a librarla;
no me estorbes. Mas ¿qué veo?
A pesar de tantas llamas,
un hombre al cuarto de Aminta
entra despechado.
Dentro
DANTE: ¡Caigan
sobre mí montes de fuego,
que todos ellos no bastan
a que no saque, a pesar
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-70
|