Amado y aborrecido (Pedro Calderón de la Barca) - pág.34
Indice General
|
Volver
Página 34 de 70
IRENE: ¿No hay quien ampare mi vida?
DANTE: La voz de Irene es aquélla;
fuerza es que a ampararla vaya.
AMINTA: ¡Piedad, cielos!
DANTE: Pero vuelva
adonde Aminta peligra;
IRENE: ¡Dioses, piedad!
DANTE: Pero atienda
adonde peligra Irene.
MALANDRÍN: No es mala fullería ésa
de dudar, en ocasión
que la duda al riesgo ofrezca.
DANTE: Pues ¿qué he de hacer, si me llaman
a un tiempo?
MALANDRÍN: No responderlas,
sino dudar, hasta ver
cuál, más que a las dos, es fuerza
amparar.
DANTE: ¿A quién?
MALANDRÍN: A mí,
que te sirvo más que ellas.
IRENE: ¡Piedad, cielos!
AMINTA: ¡Favor, dioses!
Dentro
TODOS: ¡Al monte, al valle, a la selva!
Sale AMINTA por una parte, en lo alto de un monte, y en la
otra parte IRENE
AMINTA: ¿En todas estas montañas
no hay quien mi vida defienda?
DANTE: Sí; que yo la mía, señora,
perder sabré en tu defensa.
IRENE: ¿No hay quien defienda mi vida?
Dentro
TODOS: ¡Al monte, al valle, a la selva!
DANTE: Sí; que yo pondré la mía,
primero que a ti te ofenda.
Dentro
TODOS: ¡Guarda el león!
MALANDRÍN: Malo es esto;
que --¡vive Dios!- que se acerca.
AMINTA: Pues ¿qué es esto, Dante? ¿A mí
en el peligro me dejas?
DANTE: Dices bien; tuya es mi vida.
IRENE: ¿Y de mí, Dante, te ausentas?
DANTE: Dices bien; también es tuya,
y ha de estar en tu defensa.
AMINTA: ¿Así a mi obligación faltas?
DANTE: Más te debo a ti que a ella,
es verdad; pierda la vida,
pero la fama no pierda.
IRENE: ¿Lo que quieres desamparas?
DANTE: También es verdad aquélla;
piérdase todo, mas no
lo que se quiere se pierda.
AMINTA: ¿De mí huyes?
DANTE: No; que contigo
me has de hallar.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-70
|