Amado y aborrecido (Pedro Calderón de la Barca) - pág.2
Indice General
|
Volver
Página 2 de 70
que antes extrañé el oíros,
habré de extrañar el veros,
no tanto porque del rey
atropelléis los decretos,
no tanto porque de mí
aventuréis el respeto,
rompiendo el coto a la línea
de mi espíritu soberbio,
cuanto porque acrisoléis
la ingratitud de mi pecho,
que a par de los dioses juzga
lograr mármoles eternos.
Si de por sí cada uno,
aun en callados afectos
que apenas a estos umbrales
llegaron, cuando volvieron
castigados y no oídos,
examinó mis desprecios,
¿qué hará, unido de los dos,
ahora el atrevimiento?
¿Qué pretendéis? ¿Qué intentáis?
Y ¿con qué efecto, en efecto,
llegáis aquí? ¿Para qué
me dais voces?
AURELIO y DANTE: Para esto.
Sacan las espadas
AURELIO: Que si de ambos ofendida
estás, ambos pretendemos,
con librarte de una ofensa,
ganar un merecimiento.
DANTE: Y porque de su valor
quede el otro satisfecho,
queremos que seas testigo
tú misma de nuestro esfuerzo.
AURELIO: Ya partido el sol está,
pues el sol nos está viendo.
DANTE: Yo, porque no esté partido,
lidiaré por verle entero.
Riñen
IRENE: Tened, tened las espadas;
templad los rayos de acero;
mirad que aun el vencedor
la esgrime contra sí mesmo,
pues no es menor el peligro
de vivir que quedar muerto.
Siguen riñendo
AURELIO: ¡Qué valor!
DANTE: ¡Qué bizarría!
IRENE: Llamad quien de tanto empeño
el riesgo excuse.
NISE: ¡Ah del monte!
FLORA: ¡Cazadores y monteros
del rey!
Dentro
VOZ: De la torre llaman.
Acudid, acudid presto.
AURELIO: ¡Que no acabe con tu vida!
DANTE: ¡Que dures tanto!
Salen el REY y gente
REY: ¿Qué es esto?
AURELIO y DANTE: Nada, señor.
IRENE: (Las almenas Aparte
dejaré. Y pues al rey tengo
tan cerca de mí, han de hablarle
claros hoy mis sentimientos
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-70
|