Darlo todo y no dar nada (Pedro Calderón de la Barca) - pág.29
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que en ese azul libro y ese
verde libro nos enseñan
ya caracteres de flores
y ya imágenes de estrellas,
porque aprendamos a un tiempo
divinas y humanas letras,
investigando ingeniosos
aquella causa primera
de todas las otras causas,
no vengáis a hacerles pruebas
de qué quieren o qué estiman;
que no hay que estimen ni quieran,
sino sólo desengaños.
Y porque mejor se vea
cuál es más rico tesoro,
la majestad o la ciencia,
ya que la primera huisteis,
vaya la segunda apuesta:
a cuál necesita antes
o yo de vuestras riquezas
o vos de mis ciencias.
ALEJANDRO: Yo
quiero, porque no parezca
que ambas apuestas rehuso,
entrar satisfecho en ésta
de que nunca necesite
de vos.
Dentro
UNOS: ¡Al valle!
OTROS: ¡A la selva!
ALEJANDRO: Mirad qué ruido es aquése.
Vase un SOLDADO
DIÓGENES: ¿Y qué perderá el que pierda?
ALEJANDRO: Darse por vencido al otro.
DIÓGENES: Norabuena.
ALEJANDRO: Norabuena.
DIÓGENES: Pues, adiós.
ALEJANDRO: Adiós.
EFESTIÓN: ¿Posible
es que has tenido paciencia
para sufrir este loco?
ALEJANDRO: Mal, Efestión, le afrentas;
que si hubiera de dejar
de ser quien soy, y estuviera
en mí elegir lo que había
de ser, ten por cosa cierta . . .
EFESTIÓN: ¿Qué?
ALEJANDRO: Que, no siendo Alejandro,
ser Dïógenes quisiera.
EFESTIÓN: En los bronces de la fama
vivirá en el mundo eterna
esa sentencia.
CHICHÓN: Y quizá
habrá en el mundo poeta
que della se ría, diciendo
que es delirio y no sentencia
que celebra el lisonjero.
Dentro
UNOS: ¡Al monte!
OTROS: ¡Al valle!
OTROS: ¡A la selva!
Sale el SOLDADO
SOLDADO: Estatira y Siroés,
como ya mandaste, al verlas,
aliviarlas la prisión,
usando de la licencia,
al coto que de su estancia
las altas paredes cerca,
dicen que a caza han salido.
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