Con quien vengo vengo (Pedro Calderón de la Barca) - pág.54
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llegamos a la posada.
OCTAVIO: Sepan don Juan y Leonor
esto que a los dos nos pasa.
LISARDA: ¿Dónde están?
OCTAVIO: En este cuarto.
LISARDA: ¿Cómo?
OCTAVIO: Es historia muy larga.
LISARDA: ¿Quién trajo a Leonor?
OCTAVIO: No sé.
LISARDA: Prosigue, pues.
OCTAVIO: Temo...
LISARDA: Acaba.
OCTAVIO: Que no tengo que saber,
sabiendo que tú eres...
LISARDA: ¡Basta!
OCTAVIO: "Nise" iba a decir.
LISARDA: ¿Por qué?
OCTAVIO: Por no perder a tu fama
el respeto.
LISARDA: Bien está,
"Celio".
OCTAVIO: ¿Por qué así me llamas?
LISARDA: Porque así...
OCTAVIO: Dilo.
LISARDA: Es muy presto;
vamos a ver a mi hermana.
¡Válgate el cielo por Celio!
OCTAVIO: ¡Válgate Dios por Lisarda!
Vanse todos. Salen URSINO y un CRIADO
URSINO: ¿Qué dices?
CRIADO: Lo que es cierto.
URSINO: Cuando temía que le hallase muerto,
¿dices que levantado
está?
CRIADO: Tanto le anima su cuidado,
fuera de que la herida
nunca le puso a riesgo de la vida,
que falta fue de sangre, a lo que entiendo.
URSINO: Y agora, di, ¿qué hace?
CRIADO: Está escribiendo
un papel. Mas él sale.
Sale don SANCHO
URSINO: Con los brazos
os doy el parabién.
SANCHO: Porque sus lazos,
a quien valor, nobleza y sangre esmalta,
suplan en mí la fuerza que les falta.
URSINO: ¿Cómo os sentís?
SANCHO: Sin vida, sin sosiego,
hasta abrasar, señor, a sangre y fuego
este fiero homicida
de mi honor, de mi fama y de mi vida.
URSINO: Yo, don Sancho, a buscaros
vengo para serviros y ayudaros,
hasta que libre estéis de vuestro agravio.
Disponed la venganza como sabio.
SANCHO: Por eso he prevenido
el remedio que oiréis. Vamos, os pido,
a vuestra casa.
URSINO: En el camino espero
saberlo.
SANCHO: Mi enemigo es forastero,
y no sé dónde pueda
hallarle; y así el alma en duda queda.
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