Con quien vengo vengo (Pedro Calderón de la Barca) - pág.51
Indice General
|
Volver
Página 51 de 63
que a rayos de celos matan.
Mas ¿qué es esto? ¡Santo cielo!
LEONOR: ¿Eres Celio?
CELIO: ¡Cosa extraña!
LEONOR: Bien en la voz que escuché
convienen señas tan claras.
Dime, Celio, ¿qué es aquesto?
Que estoy de verte admirada.
CELIO: Dime tú primero a mí
quién te hizo a ti Lisarda,
y responderéte yo
al tenor de la demanda.
LEONOR: ¿Qué Lisarda?
CELIO: ¿Tantas hay?
LEONOR: Pues ¿dónde Lisarda estaba?
CELIO: En ti; pues tú te has vestido
de su talle y de su cara.
LEONOR: No te entiendo.
CELIO: Yo tampoco;
uno por otro se vaya.
LEONOR: Un anciano caballero
hoy me sacó de mi casa
y me trajo hasta la suya,
debajo de la palabra
que dio a mi hermano, y en ella
entré tras él; y, guïada
de sus pasos, me ha traído
hasta aquí. ¿Qué es lo que pasa
por mí? ¿Cómo estoy contigo?
CELIO: La pregunta es extremada;
pues, si eso supiera yo,
no estuviera en dudas tantas
para dar un estallido.
Salen don JUAN y don OCTAVIO
OCTAVIO: (¡Plegue a Dios que sea Lisarda!) Aparte
CELIO: Señor, aquí está Leonor
esperándote.
JUAN: ¿Que hagas
tú también burla de mí?
CELIO: La burla es no darme nada
de albricias.
LEONOR: ¡Don Juan, señor!
JUAN: Leonor, agradezca el alma
esta dicha, pues es suya.
OCTAVIO: Aquí dio fin mi esperanza,
pues desengañado ya
tan tiernamente la abraza,
y porfiaba que no es ella.
Mas ¡vive Dios!, que porfiaba
bien; que no es ésta la misma
que yo vi; más dudas faltan
de averiguar. ¡Celio, Celio!
CELIO: ¿Señor?
OCTAVIO: ¿Dónde está la dama
que te dije que trajeses,
cuando Ursino vino a casa,
a este cuarto?
CELIO: Vesla allí.
OCTAVIO: No es aquélla.
CELIO: Yo jurara
lo mismo; mas yo no tengo
otra aquí ni en Alemania.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
51
52
53
54
55
56
57
58
59
60
61
62
63
>>>
Páginas
1-50
51-63
|