Con quien vengo vengo (Pedro Calderón de la Barca) - pág.34
Indice General
|
Volver
Página 34 de 63
decir, porque al fin fue amor
de medio mogate ése,
y éste es de mogate entero.
JUAN: ¡Ea, vete de aquí, vete!
CELIO: No puedo, porque he de estar,
hasta que el alba despierte,
clavado en estos umbrales,
dosel poco, esfera breve
de mejor sol, pues el sol
la luz de Lisarda aprende.
JUAN: ¿Estás loco?
CELIO: Cuerdo estoy;
porque quien el juicio pierde
por tal causa, cuerdo está.
OCTAVIO: Ésa es ser loco dos veces.
Sale doña LISARDA al paño
LISARDA: ¡Celio! ¡Celio!
JUAN: ¿Llaman?
CELIO: Sí.
Aguárdate tú, no llegues;
que "Celio" dijeron; y es
Lisarda que a hablarme viene,
enamorada de mí.
JUAN: Necio estás; mira no quedes
en la calle. --Nise, ¿es hora?
LISARDA: Sí, entra. Mas ¿Celio no viene
contigo?
JUAN: ¡Celio!
CELIO y OCTAVIO: ¿Señor?
CELIO: No respondas tú, detente.
JUAN: Entra, ¿qué esperas?
OCTAVIO: Pensar
que he de pasar fácilmente
del monte de mis pesares
al jardín de tus placeres.
LISARDA: ¡Oh, Celio, seas bien venido!
OCTAVIO: Claro está, si vengo a verte,
que bien venido seré.
LISARDA: Entra presto, porque cierre.
OCTAVIO: Entro, porque cierres presto.
LISARDA: (¡Ay, amor, mucho me debes, Aparte
pues, asegurando el riesgo,
quiere amor que a perder eche
de noche con escucharle
lo que mejoré con verle!)
Vanse don JUAN, doña LISARDA y don OCTAVIO
CELIO: ¿Qué me toca hacer a mí,
viendo en la ocasión presente
que a Lisarda, a quien conozco
por la voz distintamente,
como aquél que de la suya
y de la de Nise tiene
más noticia, me ha llamado
por mi nombre, viendo que entre
Octavio a gozar las dichas
que sólo mi amor merece;
pues cuanto de día granjeo,
porque el verme la divierte,
viene él a gozar de noche?
¡Fiero amigo! ¡Ingrato huésped!
¡Vive Dios, que va de veras
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-63
|