El veneno y la triaca (Pedro Calderón de la Barca) - pág.3
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alguna vez las oí.
ENTENDIMIENTO Pues el día que agradada
estés de nadie, verás
tu Inocencia castigada,
porque al instante saldrás
del Palacio desterrada.
INOCENCIA La amenaza no me espanta,
porque es nuestra amistad tanta,
que si me llegan a echar
sé yo que no ha de quedar
en él la señora Infanta.
INFANTA Como ve que me ha agradado
su rara simplicidad,
estas alas ha cobrado.
ENTENDIMIENTO Cortarálas mi piedad,
si de Inocencia el Estado
trueca en malicia. Contentos
tiempos del año, que atentos
a mi hija hermosa servís
y obedientes la rendís
aguas, montes, rayos, vientos,
mientras en estos jardines
alegre vive; cantad
su perfección, y a estos fines
guirnaldas la consagrad
de claveles y jazmines.
ESTÍO Todos la obedeceremos
como, en efecto, señor,
Infanta nuestra, pues vemos
que de lealtad y de amor
vasallaje la debemos.
INFANTA La música oyendo, quiero
por aqueste paraíso
divertirme, donde infiero
que el cielo reducir quiso
su retiro verdadero.
ENTENDIMIENTO Ven, pues de todo eres dueño,
y aun todo es triunfo pequeño
para lo que el Rey te adora;
y si la música ahora
te brindare con el sueño
sobre los varios colores
que, tejidos con primores,
hechos alfombras están,
los vientos te mullirán
catres de rosas y flores.
INFANTA Cantad, y la voz ufana
diga (no sin gran misterio)
las perfecciones que hoy gana
la naturaleza humana,
heredera del imperio.
MÚSICA Aves, fuentes, auras, flores,
todos a la Infanta
decid amores.
(Vanse cantando, y sale EL LUCERO vestido de villano.)
LUCERO Altos montes, que al cielo,
gigantes de esmeralda,
alzáis con ceño la arrugada frente
ajando el claro velo
que en la nevada espalda
asegura su fábrica eminente,
donde la transparente
selva, que en luces bellas
al sol causa desmayos,
equivocando rayos
de rosas y de estrellas,
tanta noticia pierde,
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