La hidalga del valle (Pedro Calderón de la Barca) - pág.11
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siendo, no sé a qué fin) bello traslado,
cifra hermosa de todo lo criado.
A pesar de la esfera, te florece
el más estéril prado, el más desierto
monte; éste escalar el sol parece,
y aquél parece el más cerrado huerto.
Y el cielo con la oliva reverdece,
la palma crece, y el ciprés experto;
luce el plátano, y todos cobran alma:
cedro, oliva, ciprés, plátano y palma.
Las aves, con canciones más süaves,
pasmados tienen a su voz los vientos,
y aun músicos más suaves que las aves,
articulados forman los acentos.
Alegres una vez, y otra vez graves,
son a compás templados instrumentos,
haciendo armoniosa y dulce salva
a la noche, más métrica que el alba.
¿Mas para qué te informa la voz mía
de aquesta novedad, de esta extrañeza,
si lo puedes saber de la alegría
que ha ostentado esa vil Naturaleza?
Efectos suyos son los de este día,
pues de su esclavitud en la tristeza,
feliz, contenta, alegre está, y ufana,
siendo, cual es, Naturaleza humana.
CULPA ¿Qué importa? Que yo altiva, osada y fuerte,
de esta que humilde está, presa y cautiva,
los triunfos borraré, y aun de otra suerte
he de vencer su vanidad altiva:
si en esa anunciación su gloria advierte,
presto en la Concepción haré que escriba
en mi libro esa niña el vasallaje
que debe, por nacer de su linaje.
Anunciado Sansón, pero ha pagado:
Jeremías también lo ha concedido;
pues para concebirse con pecado,
¿anunciada qué importa que hayas sido?
De mí, ningún viviente se ha exceptuado;
de ti, ningún humano se ha excluido.
Camina, pues, Naturaleza humana,
en casa (con los dos) de Joaquín y Ana.
Verán el sol, la luna y las estrellas,
la azucena, los lirios y las rosas,
las claras fuentes y las plantas bellas,
músicas dulces y aves amorosas,
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