Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Las confesiones (Jean Jacques Rousseau)

Las confesiones (Jean Jacques Rousseau) - pág.15

Indice General | Volver

Página 15 de 612


Frecuentemente he sudado a chorros persiguiendo a la carrera o a pedradas a un gallo, a una vaca, a un perro, a un animal cualquiera que atormenta a otro sólo por sentirse más fuerte. Quizá me sea natural este movimiento, y así lo creo también, pero tanto tiempo estuvo enlazado con el vivo recuerdo de la primera injusticia que he sufrido, que debe haber contribuido poderosamente a arraigarlo en mi alma.
Allí se acabó la paz de mi niñez; allí el goce de una felicidad pura, y aún hoy día siento que allí está el límite de los gratos recuerdos de la infancia. Seguimos todavía en Bossey algunos meses. Estuvimos allí del modo que nos representan al primer hombre, aun en el paraíso terrenal, mas ya sin gozar en él: todo parecía seguir sin alteración, pero en el fondo había cambiado todo. El afecto, el respeto, la intimidad, la confianza; todos los lazos que unían a los discípulos con sus maestros estaban rotos; ya no veíamos en ellos a dos seres superiores que leían en nuestros corazones; ya no temíamos tanto el obrar mal como el ser descubiertos y ya empezábamos a disimular, a mentir y a rebelamos. Corrompían nuestra inocencia y afeaban nuestros juegos todos los vicios que pueden tenerse en aquella edad. Hasta el campo perdió para nosotros ese carácter de sencillez y dulzura que mueve el corazón; parecíanos desierto y sombrío, como cubierto por un velo que ocultaba a nuestros ojos toda su belleza. Dejamos de cultivar nuestras hierbas y nuestras flores. Ya no íbamos a escarbar levemente la tierra y lanzar al viento voces de contento al descubrir el germen de la semilla que habíamos sembrado. Esta vida nos disgustaba, y nosotros no dábamos más que enojos. Por fin, mi tío nos sacó de allí y nos separamos de los señores Lambercier hartos unos de otros y sin que lo sintiéramos.
Transcurrieron cerca de treinta años desde que salimos de Bossey, sin que me haya sido grata, por una serie de recuerdos, la memoria del tiempo que allí estuvimos; pero cuando, pasada la edad madura, voy caminando hacia la ancianidad, renacen esos recuerdos a medida que se borran los demás y se fijan en mi memoria con caracteres cuya fuerza y encanto aumentan cada día; como si, al sentir que se me escapa la vida, quisiese recobrarla desde su principio. Me complace el recuerdo de hechos insignificantes de aquel tiempo, sólo por ser de aquel tiempo.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-500   501-550   551-600   601-612  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados