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Las confesiones (Jean Jacques Rousseau) - pág.6

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He aquí la corta y verídica historia de mis diabluras infantiles.
¿Cómo habría podido yo ser un malvado, no teniendo sino ejemplos de dulzura que imitar y hallándome rodeado de las mejores gentes que puedan darse? Mi padre, mi tía, mi ama, mis parientes, nuestros amigos y vecinos, cuantas personas trataba, no me obedecían, pero todos me amaban y yo les quena también. Me vela tan poco excitado y tan sin contrariedades, que nunca se me ocurría ser exigente ni mostrarme voluntarioso. Puedo jurar que hasta yerme reducido a servir a un amo no supe lo que era un capricho. Salvo los ratos dedicados a la lectura con mi padre, y a pasear con mi ama, estaba siempre junto a mi tía mirándola bordar y escuchando sus canciones, de pie o sentado cerca de ella, y era dichoso de este modo; su buen humor, su dulzura, su rostro agradable se hallan tan impresos en mi memoria, que aún me parece que veo su expresión, su mirada y su ademán; recuerdo sus cariñosas advertencias; podría describir su traje y su tocado, sin olvidar los dos rizos de negro cabello que adornaban sus sienes según la moda de aquel tiempo.
Seguro estoy de que a ella debo el gusto, o mejor, la pasión por la música, que no se desarrolló en mí basta mucho tiempo después. Poseía un prodigioso caudal de canciones que cantaba con una voz dulcísima. La serenidad de alma de esta excelente mujer disipaba toda tristeza a su alrededor. Tanto me cautivaban sus canciones, que no sólo he conservado en la memoria muchas de ellas sino que aún hoy día, que casi la be perdido, algunas que tenía completamente olvidadas desde la infancia reaparecen a medida que voy envejeciendo, con un encanto que trataría en vano de explicar. ¿Quién diría que yo, viejo caduco, roído por las preocupaciones y los sufrimientos, me he sorprendido algunas veces llorando como un chiquillo al murmurar aquellos cantos con voz ya trémula y cascada? La melodía de uno de ellos, sobre todo, se ha reproducido en mi memoria, habiendo sido vanos todos mis esfuerzos para recordar la mitad de la letra, aunque hallo confusamente las rimas. Ele aquí cómo empieza y todo lo que de ella recuerdo:

Tirsis, fr n´ose
Ecouter tan chalumeau
Sous l´ormeau;
Car on en cause
Déjá dans notre hameau.

.... un berger
... s´engager
sans danger;
Et tou/ours l´épine est sous la rose


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