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Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres (Jean Jacques Rousseau) - pág.136

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estado de naturaleza, aun cuando fuera practicable en la sociedad civil; y
como todos los miembros del Estado le deben servicios proporcionados a su
inteligencia y a sus fuerzas, los ciudadanos, a su vez, deben ser
distinguidos en proporción a sus servicios. En este sentido hay que
entender un pasaje de Isócrates en el que éste alaba a los primeros
Atenienses por haber sabido distinguir cuál era la más ventajosa de ambas
clases de igualdad, una de las cuales consiste en dar parte
indiferentemente a todos los ciudadanos en todas las ventajas, y la otra,
en distribuirlas conforme al mérito de cada uno. Esos hábiles políticos,
añade el orador, rechazando esa injusta igualdad que no establece
diferencia alguna entre los malvados y las personas de bien, se adhirieron
inviolablemente a aquella que recompensa y castiga a cada uno según su
mérito. Pero, en primer lugar, nunca ha existido sociedad alguna, sea
cualquiera el grado de corrupción a que haya podido llegar, en la que no
se hiciera alguna distinción entre los malvados y las personas de bien; y
en materia de costumbres, en la cual la ley no puede fijar una medida
suficientemente exacta para que sirva de regla al magistrado, muy
sabiamente le veda, para no dejar a su discreción la suerte o el rango de
los ciudadanos, el juicio de las personas, dejándole sólo el de los actos.
Únicamente unas costumbres tan puras como las de los antiguos romanos
pueden soportar la existencia de censores; entre nosotros, semejantes
tribunales habrían trastornado todo en seguida. El derecho de establecer
una diferencia entre el malvado y el hombre de bien corresponde a la
opinión pública. El magistrado sólo es juez del derecho riguroso; el
pueblo es el verdadero juez de las costumbres, juez íntegro y aun
esclarecido sobre este punto, que algunas veces es engañado, pero nunca
corrompido. La categoría de los ciudadanos debe ser determinada, no por
sus méritos personales, que sería dejar a los magistrados el medio de


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