Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres (Jean Jacques Rousseau) - pág.72
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seguridad ni en la pobreza ni en la riqueza, inventó fácilmente especiosas
razones para conducirlos al fin que se proponía. «Unámonos -les dijo- para
proteger a los débiles contra la opresión, contener a los ambiciosos y
asegurar a cada uno la posesión de lo que le pertenece; hagamos
reglamentos de justicia y de paz que todos estén obligados a observar, que
no hagan excepción de nadie y que reparen en cierto modo los caprichos de
la fortuna sometiendo igualmente al poderoso y al débil a deberes
recíprocos. En una palabra: en lugar de volver nuestras fuerzas contra
nosotros mismos, concentrémoslas en un poder supremo que nos gobierna con
sabias leyes, que proteja y defienda a todos los miembros de la
asociación, rechace a los enemigos comunes y nos mantenga en eterna
concordia.»
Mucho menos que la equivalencia de este discurso fue preciso para
decidir a hombres toscos, fáciles de seducir, que, por otra parte, tenían
demasiadas cuestiones entre ellos para poder prescindir de árbitros, y
demasiada avaricia y ambición para poderse pasar sin amos. Todos corrieron
al encuentro de sus cadenas creyendo asegurar su libertad, pues, con
bastante inteligencia para comprender las ventajas de una institución
política, carecían de la experiencia necesaria para prevenir sus peligros;
los más capaces de prever los abusos eran precisamente los que esperaban
aprovecharse de ellos, y los mismos sabios vieron que era preciso
resolverse a sacrificar una parte de su libertad para conservar la otra,
del mismo modo que un herido se deja cortar un brazo para salvar el resto
del cuerpo.
Tal fue o debió de ser el origen de la sociedad y de las leyes, que
dieron nuevas trabas al débil y nuevas fuerzas al rico (32), aniquilaron
para siempre la libertad natural, fijaron para todo tiempo la ley de la
propiedad y de la desigualdad, hicieron de una astuta usurpación un
derecho irrevocable, y, para provecho de unos cuantos ambiciosos,
sujetaron a todo el género humano al trabajo, a la servidumbre y a la
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