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El contrato social (Jean Jacques Rousseau) - pág.23

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querer lo malo.
Hay mucha diferencia entre la voluntad de todos y la voluntad
general: esta solo mira al interés comun; la otra mira al interés privado,
y no es mas que una suma de voluntades particulares, pero quítense de
estas mismas voluntades el mas y el menos, que se destruyen mútuamente,
(8) y quedará por suma de las diferencias la voluntad general.
Sí, cuando el pueblo suficientemente informado delibera, no tuviesen
los ciudadanos ninguna [37] comunicacion entre sí, del gran número de
pequeñas diferencias resultaria siempre la voluntad general, y la
deliberacion seria siempre buena. Pero cuando se forman facciones y
asociaciones parciales á espensas de la grande, la voluntad de cada
asociacion se hace general con respecto á sus miembros, y particular con
respecto al estado: se puede decir entonces que ya no hay tantos votos
como hombres, sino tantos como asociaciones. Las diferencias son en menor
número, y dan un resultado menos general. Finalmente, cuando una de estas
asociaciones es tan grande que supera á todas las demas, ya no tenemos por
resultado una suma de pequeñas diferencias, sino una diferencia única; ya
no hay entonces voluntad general y el parecer que prevalece no es ya mas
que un parecer partícular.
Conviene pues para obtener la espresion de la voluntad general, que
no haya ninguna sociedad parcíal en el estado, y que cada ciudadano opine
segun él solo piensa (9). Esta fue la única y súblime institucion del gran
Licurgo. Y en el caso de que haya sociedades parciales, conviene
multiplicar su número y [38] prevenir su desigualdad, como hicieron Solon,
Numa y Servio. Estas son las únicas precauciones capaces de hacer que la
voluntad general sea siempre ilustrada, y que el pueblo no se engañe.



Capítulo IV
De los límites del poder soberano



Si el estado no es mas que una persona moral, cuya vida consiste en
la union de sus miembros, y si su cuidado mas importante es el de su


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