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Las tristes (Ovidio) - pág.16

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¿Cómo te hubieras conducido si relaciones habituales, causas poderosas y una amistad de larga fecha no me uniesen conti­go? ¿Qué habrías hecho a no conocer todos mis placeres y ocupaciones, como yo conocía tus ocu­paciones y placeres? ¿Qué si te hubiese tratado sólo en medio de Roma, cuando tantas veces fuiste reci­bido en los mismos lugares que yo? Y todo esto vi­no a ser juguete de los vientos del mar, todo esto se lo llevaron en su corriente las olas del Leteo. ¡Ah! No te considero nacido en la grata ciudad de Quiri­no, donde jamás he de poner las plantas, sino entre los pefiascos que erizan la ribera izquierda del Ponto, en los montes salvajes de los Escitas y Sár­matas. Tus entrañas son de roca, tu corazón de in­sensible hierro, y sin duda una tigre ofreció como nodriza sus hinchadas ubres a tu boca infantil; de otro modo asistieras a mi desgracia más conmovido, y no serías de mi parte fustigado por tu crueldad. Mas puesto que a mis daños fatales se une la pérdi­da del afecto que antes me acreditabas, haz por que me olvide de tus faltas, y con el mismo labio que hoy te acuso pueda ensalzar pronto tu fidelidad.
IX
Así logres arribar sin percances al término de la carrera, tú que lees mi obra sin enemiga prevención, y ojalá queden cumplidos en tu favor mis votos, que no consiguieron en el mío vencer a los dioses im­placables. Mientras seas feliz contarás numerosos amigos; si el cielo de tu dicha se anubla, te quedarás solo. Mira cómo acuden las palomas a las blancas moradas, mientras que la torre ennegrecida por los años no recibe a ningún huésped alado. Nunca las hormigas se dirigen a los graneros vacíos, y nadie solicita la amistad del que perdió sus riquezas. Co­mo a los rayos del sol sigue la sombra a nuestro cuerpo, y huye al momento que las nubes obscure­cen su disco, así el vulgo inconsecuente sigue el bri­llo de la fortuna y se aparta al instante que la envuelve un nublado amenazador. Quisiera que es­tas verdades te pareciesen siempre erróneas, pero mis propios sucesos obligan a confesar que no lo son.


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