Juegos tradicionales, entretenimientos e información
    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia Juegos | Contacto

  Secciones > Libros Clásicos > Las tristes (Ovidio)

 

Las tristes (Ovidio) - pág.4

Indice General | Volver

Página 4 de 126


Huye su contacto y condénalos con los dictados de Edipo o Telegón. Te aconsejo que, por respeto a tu padre, no ames a ninguno de estos tres libros, despreciando sus lecciones. Hallarás también quince volúmenes de Metamorfosis, poe­sías que escaparon a mis funerales; diles que el sem­blante de mi varia fortuna podría añadir una nueva transformación a las ya celebradas; pues de súbito tomó aspecto tan diferente del anterior, que hoy arranca lágrimas el que ayer rebosaba de alborozo. Tenía, si quieres saberlo, otras muchas cosas que encomendarte; pero temo haber dado motivo al retraso de tu viaje, y si hubieses de llevar contigo, libro mío, cuanto se me ocurre, llegarías a conver­tirte en un fardo de difícil transporte. Apresura los pasos, el camino es largo; yo habitaré el último con­fín del orbe, tierra bien apartada de aquella en que nací.
II
Dioses de mar y cielo, ¿qué me resta sino acudir a los votos? No acabéis de destrozar mi nave que­brantada, ni confirméis, os lo suplico, la cólera del gran César. Contra la persecución de un Dios, otro nos presta muchas veces auxilio. Vulcano se declaró contra Troya, y Apolo la defendía. Venus era favo­rable a los Teucros, y Minerva su enemiga. La hija de Saturno aborrecía a Encas y fue la defensora de Turno; pero aquél vivía incólume gracias a la pro­tección de Venus. Neptuno, furibundo, acometió cien veces al cauto Ulises, y otras tantas Minerva salvó al hermano de su padre. Aunque a larga dis­tancia de la grandeza de estos héroes, ¿quién impe­dirá que una divinidad nos defienda de las iras de otra? ¡Ay mísero!, piérdense en el vacío mis inútiles plegarias, y olas imponentes cierran la boca del que las profiere. El airado Noto dispersa las palabras y no permite que mis preces lleguen a los dioses a quienes van dirigidas; así los mismos vientos, como si un suplicio no bastase a destruirme, se llevan, yo no sé adónde, mis velas y mis votos.
¡Oh trance fatal, cuántos montes de agua se le­vantan contra mí! Diríase que amenazan a los astros del cielo.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-126  



Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Canales de tv online en vivo hd Cursos Gratis
Psicología
Biografías

Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z



Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  


Copyright ©1999-2015 Nuevarena.com Todos los derechos reservados