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Las Pónticas (Ovidio) - pág.22

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Estos estragos no me los produjeron excesos de embriaguez; tú sabes que el agua es casi mi única bebida. Mi vientre no abusa de las viandas, y a tener ese gusto, seríale imposible satisfacerlo en el país de los Getas. Tampoco enervó mis energías la peligro­sa voluptuosidad de Venus, que no suele visitar los lechos de los desgraciados. Lo que me daña es el agua y el clima, y sobre todo la ansiedad del ánimo que no me abandona un instante: si no la calmas tú con ese hermano que tanto se te parece, mi espíritu agobiado sucumbirá al peso de la tristeza. Vosotros, para un, frágil esquife, sois una tierra hospitalaria; vosotros me acordáis la protección que muchos me niegan; dispensádmela siempre, os lo ruego, pues siempre he de necesitarla mientras el numen de Cé­sar aliente irritado contra mí. Uno y otro orad supli­cantes a vuestros dioses, no que cese, sino que disminuya su cólera merecida.
LIBRO SEGUNDO
EPÍSTOLA I

A GERMÁNICO CÉSAR
La fama del triunfo de César también ha llegado a estas tierras, que apenas visita el lánguido soplo del cansado Noto. Siempre pensé que nada me sería grato en la región de Escitia, y hoy encuentro este país menos aborrecible que antes. Disipada la nube­de mi tristeza, por fin he visto un día sereno, y me he burlado de la adversa fortuna. Aunque César me prohibiese toda satisfacción, ésta al menos ha de permitir que todos la gocen. Los mismos dioses quieren ser adorados con una piedad alegre, y orde­nan deponer la tristeza en los días a sus fiestas con­sagrados, y, en fin, sea una verdadera insania la audacia de confesarlo, aunque él me lo prohiba, go­zaré de la común alegría.
Cuantas veces Júpiter favorece con sus lluvias benéficas a los campos, el lampazo tenaz arraiga entre las mieses; así nosotros, hierba inútil, sentimos el hálito de un numen fecundo, y, mal de su grado, a veces nos regocijamos con sus beneficios. Los goces de César me pertenecen como romano: esta familia no tiene nada exclusivamente suyo. ¡Oh fama!, yo te doy las gracias, pues me permitiste contemplar la pompa triunfal, aunque relegado en medio de los Getas.


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