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El remedio del amor (Ovidio) - pág.10

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«¡Cuán poco hermosos sus brazos!», y realmente eran hermosísimos. «¡Qué corta de talle!», y no había tal. «¡Qué impertinente en sus continuas peticiones!», y esta fué la principal causa de mi odio. Los males se tocan con los bienes y, víctimas del error, convertimos a veces las virtu-des en gravísimos defectos.
Cuanto puedas, mira desde el punto de vista más desfavorable las dotes de tu amada, y que turbe tu buen juicio la línea que separa el mal del bien. Llámala rechoncha si está llena de carnes; si es mo­rena, califícala de negra, y puedes notar de flaca a la que alardea de su esbeltez; si no te ofenden sus tos­cas maneras, tenla por desvergonzada, y si aparece modesta, despréciala por insípida. Más todavía: ex­hórtala con frases persuasivas a lucir las habilidades que menos posea. Si carece de voz, exígele que cante, o que baile, si no sabe mover los brazos; en­rédate con ella en larga conversación, si habla como un ganapán; pídele que taña la lira, si ignora pulsar sus cuerdas; si anda sin garbo, invítala a moverse, y si sus glándulas excesivamente voluminosas le cu-bren el pecho, quítale la faja que te las disimula. ¿Tiene feos los dientes?; cuéntale historietas que la provoquen a risa. ¿Lagrimean sus ojos?; háblale de cosas que la hagan llorar. Darás un golpe decisivo si corres por la mañana a su casa y la sorprendes antes de preparar su tocado. Los adornos nos seducen; con el oro y las piedras preciosas se ocultan las ma-cas, y la joven viene a ser una mínima parte de su propia persona. Entre tantos perifollos, apenas ad­viertes lo que de veras hayas de admirar. El amor se vale de la riqueza como de una égida que fascina nuestros ojos. Preséntate de improviso, sorpréndela desarmada, y la infeliz patentizará los defectos que le roben tu admiración. Mas no fíes demasiado en este aviso: la belleza cautiva a muchos con su apa­rente abandono y desprecio del arte. Tampoco im­pide el decoro que te presentes a la vista de tu ama-da en el momento de embadurnarse la cara con las drogas que al efecto preparó.


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