Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El remedio del amor (Ovidio)

El remedio del amor (Ovidio) - pág.8

Indice General | Volver

Página 8 de 29



Deja a otros la creencia de que son útiles las hierbas nocivas de Hemonia y los secretos de la magia: el recurso de los maleficios está de puro an­tiguo desacreditado. Mi inspiración en versos reli­giosos te brinda remedios inocentes. Por consejo mío no se evocarán las sombras del sepulcro, ni una vieja hechicera con sus infames cantos conseguirá que la tierra se entreabra, ni traspasará de unos campos a otros las doradas mieses, ni hará palidecer súbitamente el disco del sol. Como de costumbre, el Tíber correrá a sepultarse en las olas del Océano y la luna proseguirá su curso arrastrada por blancos corceles. Ningún pecho calmará sus zozobras con los encantamientos y el Amor no se dará a la fuga por la pestilencia del azufre encendido. Princesa de Colcos, ¿de qué te sirvieron las plantas cogidas en la ribera del Fasis, cuando querías permanecer en la mansión de tus padres? ¿Qué te aprovecharon, Cir­ce, las hierbas de Persa, al impulsar un viento bo­nancible las naves de Ítaca? Echaste mano de cien ardides para impedir la marcha del astuto huésped, mas no por eso dejó de huir a toda vela con la ma­yor seguridad. Nada perdonaste para matar el fuego que te abrasaba, pero el amor reinó largo tiempo en el alma que pretendía rechazarlo. Pudiste mudar a los hombres en mil formas diferentes, no subs­traerte a las leyes que dominaban tu corazón. Cuan­do ya se disponía a partir el rey de Ítaca, dícese que pretendiste detenerle con tales razones: «No te su­plico ahora lo que antes, bien lo recuerdo; sostenía mi esperanza, que quieras ser mí consorte, y eso que me imaginaba digna de llamarme tuya, por ser una diosa y la hija del potente Febo; sólo te ruego que no apresures la partida, como merced te pido la di­lación; ¿qué menos pueden demandarse mis votos? ¿Ves el mar alborotado? Teme su furia; dentro de poco el viento soplará más favorable a tus velas. ¿Qué causa te mueve a la fuga? Aquí no resurge una segunda Troya, ni un nuevo Reso llama al combate a sus compañeros. Aquí reinan el amor y la paz; ¡ay!, yo sola sufro crueles heridas y toda la tierra se so­meterá gustosa a tu dominio.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 >>>


Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados