Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El remedio del amor (Ovidio)

El remedio del amor (Ovidio) - pág.6

Indice General | Volver

Página 6 de 29


Allí las cabras trepan por los montes, escalan las agudas rocas y presto ofrecerán las ubres llenas de leche a los cabritos; aquí el pastor modula sus cantos con la flauta de cañas desiguales, y cerca des­cansan sus fieles compañeros, los perros guardianes del rebaño. Más lejos, en las profundas selvas, óyen­se los mugidos de la vaca que llama al becerro ex­traviado. ¿Qué decir de las abejas dispersas por el humo del tejo, cuando les castran la miel de las re­bosantes colmenas? El otoño nos regala sus frutos, el estío se engalana con las mieses, la primavera se ciñe de flores y el fuego del hogar nos defiende del invierno. Todos los años en época fija el vendimia­dor coge los maduros racimos, que se convierten en mosto bajo sus desnudos pies,- en época señalada el gañán corta las hierbas, recoge los haces y con los dientes del rastrillo limpia de broza la pradera que segó. Tú mismo puedes sembrar las plantas en el húmedo huerto y conducir allí las aguas tranquilas del arroyo. ¿Ha llegado la sazón de injertar? Haz que la rama adopte otra distinta y el árbol se vista de hojas que no son suyas. Así que estos placeres em­bargan la atención, el amor pierde su violencia y huye con débiles alas.
Si no, dedícate a la caza. En mil ocasiones se entregó Venus a vergonzosa fuga, vencida por la hermana de Febo. Ahora persigas la tímida liebre con el perro de sutil olfato, ahora tiendas las redes en la maleza de los bosques, y espantes al ágil ciervo con tus estratagemas, y veas caer al jabalí herido por tus dardos, sin acordarte de las bellas, te entregarás por la noche al sueño que alivia las fatigas y darás a tus miembros un saludable descanso.
Es ocupación más tranquila, pero muy entrete­nida, la de perseguir a los pájaros, caza de poca en­tidad, ya con las redes, ya con la liga, o la de ocultar bajo el cebo el corvo anzuelo, que por su daño se clava en la boca del ávido pez. Con estos u otros medios debes engañar las horas, hasta que rompas los lazos que te oprimen.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 >>>


Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados