Los tres mosqueteros (Alejandro Dumas) - pág.456
Indice General
|
Volver
Página 456 de 547
-¿Que os cuente mis desgracias para que las tratéis de fábulas? ¿Que os diga mis proyectos para que vayáis a denunciarlos a mi perseguidor? No, señor. Además, ¿qué os importa la vida o la muerte de una infeliz condenada? Vos no responderéis más que de mi cuerpo, ¿no es as? Y con tal que presentéis un cadáver que sea reconocido por el mío, no se os exigirá más y quizá incluso tengáis recompensa doble.
-¡Yo, señora, yo! -exclamó Felton-. ¿Suponer que aceptaré el premio de vuestra vida? ¡Oh, no pensáis en lo que decís!
-Dejadme hacer, Felton, dejadme hacer -dijo Milady exaltándose-; todo soldado debe ser ambicioso, ¿no es as? Vos sois teniente; pues bien, seguiréis mi cortejo con el grado de capitán.
-Pero ¿qué os he hecho yo -dijo Felton trastornado-para que me carguéis con semejante responsabilidad ante los hombres y ante Dios? Dentro de algunos días os marcharéis muy lejos de aquí, señora, vuestra vida no estará ya bajo mi custodia, y entonces -añadió él con un suspiro- haréis lo que queráis.
-O sea -exclamó Milady como si no pudiera resistir a una santa indignación-, vos, un hombre piadoso, vos a quien se llama un justo, no pedís otra cosa: no ser inculpado, no ser inquietado por mi muerte.
-Yo debo velar por vuestra vida, señora, y velaré por ella.
-Mas ¿comprendéis la misión que cumplís? Cruel ya, si yo fuera culpable, ¿qué nombre le daríais, qué nombre le dará el Señor si soy inocente?
-Yo soy soldado, señora, y cumplo las órdenes que he recibido.
-¿Creéis que el día del jucio final Dios separará los verdugos ciegos de los jueces inicuos? Vos no queréis que yo mate mi cuerpo, y os hacéis el agente de quien quiere matar mi alma.
-Pero, os lo repito -prosiguió Felton transtornado-, ningún peligro os amenaza, y yo respondo por lord de Winter como de mí mismo.
-¡Insensato! -exclamó Milady- Pobre insensato que se atreve a responder de otro hombre cuando los más sabios, cuando los más grandes, según Dios, dudan en responder de ellos mismos, y que se coloca en el partido más fuerte y más feliz para abrumar a la más débil y más desdichada.
-Imposible, señora, imposible -murmuró Felton, que en el fondo de su corazón sentía la justicia de este argumento-; prisionera, no recuperaréis por mí la libertad; viva, no perderéis por mí la vida.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
451
452
453
454
455
456
457
458
459
460
461
462
463
464
465
466
467
468
469
470
471
472
473
474
475
476
477
478
479
480
481
482
483
484
485
486
487
488
489
490
491
492
493
494
495
496
497
498
499
500
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-450
451-500
501-547
|