Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Los tres mosqueteros (Alejandro Dumas)

Los tres mosqueteros (Alejandro Dumas) - pág.105

Indice General | Volver

Página 105 de 547


-¿No conocéis al hombre a cuyo postigo vais a llamar? Vamos, señora, ¿no me creéis demasiado crédulo? -Confesad que habéis inventado esa historia para hacerme hablar, y que vos mismo habéis
creado ese personaje. -Yo no he inventado nada, señora, no creo nada, digo la exacta verdad. -¿Y decíis que uno de vuestros amigos vive en esa casa? -Lo digo y lo repito por tercera vez, en esa casa es donde vive mi amigo, y ese amigo es
Aramis. -Todo esto se aclarará más tarde -murmuró la joven-; ahora, señor, callaos. -Si pudierais ver mi corazón completamente al descubierto -dijo D´Artagnan-, leeríais en él
tanta curiosidad que tendríais piedad de mí, y tanto amor que al instante satisfaríais incluso mi
curiosidad. No tenéis nada que temer de quienes os aman. -Habláis muy deprisa de amor, señor -dijo la mujer moviendo la cabeza. -Es que el amor me ha venido deprisa y por primera vez, y aún no tengo veinte años. La joven lo miró a hurtadillas
-Escuchad, estoy tras su rastro-dijo D´Artagnan-Hace tres meses estuve a punto de tener un duelo con Aramis por un pañuelo semejante al que habéis mostrado a aquella mujer que estaba en su casa, por un pañuelo marcado de la misma manera, estoy seguro.
-Señor -dijo la joven-, me cansáis, os lo juro, con esas preguntas.
-Pero vos, señora, tan prudente pensad en ello; si fuerais arrestada con ese pañuelo, y si ese pañuelo fuera cogido, ¿no os comprometeríais?
-¿Y por qué? ¿Las iniciales no son las mías: C. B., Costance Bo nacieux?
-O Camille de Bois-Tracy.
-Silencio, señor, una vez mas, ¡silencio! ¡Ah! Puesto que los peligros que corro no os detienen, pensad en los que podéis correr vos.
-¿Yo?
-Sí, vos. Corréis peligro en la cárcel, corréis peligro de muerte por el hecho de conocerme.
-Entonces no os dejo.
-Señor -dijo la joven suplicando y juntando las manos-, señor, en el nombre del cielo, en el nombre del honor de un militar, en el nombre de la cortesía de un gentilhombre, alejaos; ved, suenan las doce, es la hora en que me esperan.
-Señora -dijo el joven inclinándose-, no sé negar nada a quien me lo pide así; contentaos, ya me alejo.
-Pero ¿no me seguiréis, no me espiaréis?
-Regreso a mi casa ahora mismo.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144 145 146 147 148 149 150 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-500   501-547  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados