Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Los tres mosqueteros (Alejandro Dumas)

Los tres mosqueteros (Alejandro Dumas) - pág.49

Indice General | Volver

Página 49 de 547



-¡Ah! ¿Os resistís? -exclamó Jussac.
-¡Por todos los diablos! ¿Os sorprende?
Y los nueve combatientes se precipitaron unos contra otros con una furia que no excluía cierto método.
Athos cogió a un tal Cahusac, favorito del cardenal; Porthos tuvo a Biscarat y Aramis se vio frente a dos adversarios.
En cuanto a D´Artagnan, se encontró lanzado contra el mismo Jussac.
El corazón del joven gascón batía hasta romperle el pecho, no de miedo, a Dios gracias, del que no conocía siquiera la sombra, sino de emulación; se batía como un tigre furioso, dando vueltas diez veces en torno a su adversario, cambiando veinte veces sus guardias y su te rreno. Jussac era, como se decía entonces, un enamorado de la espada, y la había practicado mucho; sin embargo, pasaba todos los apuros del mundo defendiéndose contra un adversario que, ágil y saltarín, se alejaba a cada momento de las reglas recibidas, atacando por todos los lados a la vez, y precaviéndose además como hombre que tiene el mayor respeto por su epidermis.
Por fin la lucha terminó por hacer perder la paciencia a Jussac. Furioso de ser tenido en jaque por aquel al que había mirado como a un niño, se calentó y comenzó a cometer errores. D´Artagnan que, a pesar de la práctica, poseía una profunda teoría, redobló la agilidad. Jussac, queriendo terminar, lanzó una terrible estocada a su adversario tirándose a fondo; pero éste paró primero, y mientras Jussac se ponía en pie, deslizándose como una serpiente bajo su acero, le pasó su espada a través del cuerpo. Jussac cayó como una mole.
D´Artagnan lanzó entonces una mirada inquieta y rápida sobre el campo de batalla.
Aramis había matado ya a uno de sus adversarios; pero el otro le acosaba vivamente. Sin embargo, Aramis estaba en buena situación y aún podía defenderse.
Biscarat y Porthos acababan de hacer un golpe doble: Porthos había recibido una estocada atravesándole el brazo, y Biscarat atravesándole el muslo. Pero como ninguna de las dos heridas era grave, no se batían sino con más encarnizamiento.
Athos, herido de nuevo por Cahusac, palidecía a ojos vistas, pero no retrocedía un ápice: se había limitado a cambiar de mano su espada, y se batía con la izquierda.
Según las leyes del duelo de esa época, D´Artagnan podía socorrer a uno; mientras buscaba con los ojos qué compañero tenía necesidad de su ayuda sorprendió una mirada de Athos.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-500   501-547  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados