Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Los tres mosqueteros (Alejandro Dumas)

Los tres mosqueteros (Alejandro Dumas) - pág.47

Indice General | Volver

Página 47 de 547



-Hace mucho calor -dijo Athos sacando a su vez la espada-, y sin embargo no podría quitarme mi jubón, porque todavía hace un momento he sentido que mi herida sangraba, y temo molestar al señor mostrándole sangre que no me haya sacado él mismo.
-Cierto, señor -dijo D´Artagnan-, y sacada por otro o por mí, os aseguro que siempre veré con pesar la sangre de un caballero tan valiente; por eso me batiré yo también con jubón como vos.
-Vamos, vamos -dijo Porthos-, basta de cumplidos, y pensad que nosotros esperamos nuestro turno.
-Hablad por vos solo, Porthos, cuando digáis semejantes incongruencias -interrumpió Aramis-. Por lo que a mí se refiere, encuentro las cosas que esos señores se dicen muy bien dichas y a todas luces dignas de dos gentileshombres.
-Cuando queráis, señor -dijo Athos poniéndose en guardia.
-Esperaba vuestras órdenes -dijo D´Artagnan cruzando el hierro.
Pero apenas habían resonado los dos aceros al tocarse cuando una cuadrilla de guardias de Su Eminencia, mandada por el señor de Jussac, apareció por la esquina del convento.
-¡Los guardias del cardenal! -gritaron a la vez Porthos y Aramis-. ¡Envainad las espadas, señores, envainad las espadas!
Pero era demasiado tarde. Los dos combatientes habían sido vistos en una postura que no permitía dudar de sus intenciones.
-¡Hola! -gritó Jussac avanzando hacia ellos y haciendo una señal a sus hombres de hacer otro tanto-. ¡Hola, mosqueteros! ¿Nos estamos batiendo? ¿Para qué queremos entonces los edictos?
-Sois muy generosos, señores guardias -dijo Athos lleno de rencor, porque Jussac era uno de los agresores de la antevíspera-. Si os viésemos batiros, os respondo de que nos guardaríamos mucho de impedíroslo. Dejadnos pues hacerlo, y podréis tener un rato de placer sin ningún gasto.
-Señores -dijo Jussac-, con gran pesar os declaro que es imposible. Nuestro deber ante todo. Envainad, pues, por favor, y seguidnos.
-Señor -dijo Aramis parodiando a Jussac-, con gran placer obedeceríamos vuestra graciosa invitación, si ello dependiese de nosotros; pero desgraciadamente es imposible: el señor de Tréville nos lo ha prohibido. Pasad, pues, de largo, es lo mejor que podéis hacer.
Aquella broma exasperó a Jussac.
-Cargaremos contra vosotros si desobedecéis.
-Son cinco -dijo Athos a media voz-, y nosotros sólo somos tres; seremos batidos y tendremos que morir aquí, porque juro que no volveré a aparecer vencido ante el capitán.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-500   501-547  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados