Los tres mosqueteros (Alejandro Dumas) - pág.44
Indice General
|
Volver
Página 44 de 547
-Señor -dijo Athos-, he hecho avisar a dos amigos míos que me servirán de padrinos, pero esos dos amigos aún no han llegado. Me extraña que tarden: no es lo habitual en ellos.
-Yo no tengo padrinos, señor -dijo D´Artagnan-, porque, llegado ayer mismo a Paris, no conozco aún a nadie, salvo al señor de Tréville, al que he sido recomendado por mi padre, que tiene el honor de ser uno de sus pocos amigos.
Athos reflexionó un instante.
-¿No conocéis más que al señor de Tréville? -preguntó.
-No, señor, no conozco a nadie más que a él...
-¡Vaya..., pero... -prosiguió Athos hablando a medias para sí mismo, a medias para D´Artagnan-, vaya, pero si os mato daré la impresión de un traganiños!
-No demasiado, señor -respondió D´Artagnan con un saludo que no carecía de dignidad-; no demasiado, pues que me hacéis el honor de sacar la espada contra mí con una herida que debe molestaros mucho.
-Mucho me molesta, palabra, y me habéis hecho un daño de todos los diablos, debo decirlo; pero lucharé con la izquierda, es mi costumbre en semejantes circunstancias. No creáis por ello que os hago gracia, manejo limpiamente la espada con las dos manos; será incluso desventaja para vos: un zurdo es muy molesto para las personas que no están prevenidas. Lamento no haberos participado antes esta circunstancia.
-Señor -dijo D´Artagnan inclinándose de nuevo-, sois realmente de una cortesía por la que no os puedo quedar más reconocido.
-Me dejáis confuso -respondió Athos con su aire de gentilhombre-; hablemos pues de otra cosa, os lo suplico, a menos que esto os resulte desagradable. ¡Por todos los diablos! ¡Qué daño me habéis hecho! El hombro me arde...
-Si permitierais... -dijo D´Artagnan con timidez.
-¿Qué, señor?
-Tengo un bálsamo milagroso para las heridas, un bálsamo que me viene de mi madre, y que
yo mismo he probado. -¿Y? -Pues que estoy seguro de que en menos de tres días este bálsamo os curará y al cabo de los
tres días, cuando estéis curado, señor, sera para mí siempre un gran honor ser vuestro hombre. D´Artagnan dijo estas palabras con una simplicidad que hacía honor a su cortesía, sin atentar en modo alguno contra su valor.
-¡Pardiez, señor! -dijo Athos-. Es esa una propuesta que me place, no que la acepte, pero huele a gentilhombre a una legua.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-450
451-500
501-547
|